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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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viernes, agosto 18, 2006

Entre Edipos y trolas


Sumidos en el complejo de Electra o en el de Edipo, la gente siempre ha querido volver al útero materno, sobre todo cuando las cosas se complican y los problemas los tapan. La añoranza por el cordón umbilical no es para nada nueva. De hecho en algunas tribus indígenas se enterraba como símbolo de la unión filial. Por esta razón siempre hay una necesidad de buscar ese sentimiento de arropo y adormecimiento que nos daba nadar en la placenta y yo creo tener la solución. Buscando medios de transporte alternativos, en vistas a que por una cuestión de centralismo o federalismo a ustedes les tocaron los trenes y a nosotros… a nosotros nada, entonces compramos de Rusia unos transportes usados que son una especie de colectivos con cables en el techo que funcionan por medio de electricidad (nunca nada tan parecido a un trolebús). Los “troles”, como cariñosamente los llamamos, son manejados sólo por mujeres, por una disposición municipal que lo decidió así en un arrojo de igualdad, y haciendo honor al nombre del transporte, las conductoras son todas trolas… o al menos eso se comenta por los pasillos de la ciudad.
Pero volviendo al tema de la panza de mamá, los troles tiene un modernísimo (?) sistema de calefacción, pensado obviamente para la nieve, que te sume en un sopor indescriptible que te da ganas de sacarte las medias de lana y hacerle lero-lero a las polainas. Sin contar con que es el único medio de transporte, además de los taxis, que tiene los asientos tapizados de cuerina y bastante acolchaditos, aunque la goma espuma asome por los 4 costados. Entonces, mientras vas sentado cómodo, calentito y balanceándote como si el trole fuese también anfibio, entonces y sólo entonces podés tener una idea aproximada de lo que fue ser un embrión.
Los únicos inconvenientes que tiene el trole son sin duda que, frente a cortes masivos de electricidad en el centro o manifestaciones que corten las dos calzadas es imposible desviarlos o siquiera hacerlos funcionar. También tienen el problema de que no reciben otra cosa que cospeles, esas moneditas del tamaño de una de 50 que se compran en los kioscos y que nos transforman en la provincia con el record de boleto más caro ($1.20). La última vez que intenté pagar a una chofer me bajó del trole, lisa y llanamente, mientras yo lo veía partir cual digna escena de “lo que el viento se llevó”, al grito de “Después de todo... mañana será otro día”.

Pero para mejor… “la imaginación, que sirve para viajar y cuesta menos” G.W.C.

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