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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

seguimos buscando un diseño lindo y funcional
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martes, marzo 27, 2007

Por los Barrios III: Don José de Monte Castro, el "Luthier de las sonrisas"


En el barrio de Monte Castro, para solazo del subcomandante Matito, Don José habilitó su calesita en la galería de la Av. Jonte entre Allende y Benito Juárez hace ya 42 años.

Ciudadano ilustre de la barriada, corazón de barrilete, eterno niño (porque solo saben lo que a ellos los hace feliz los que nunca dejan de serlo, en el más hermoso de los sentidos); por sus instalaciones desfilaron intendentes lameculos, tres o cuatro generaciones de niños y hasta el propio Diego, cuando entrenaba con los cebollitas, ahí cerquita del "San Rafael de Niñas" donde conoció a "La Claudia", esa compañera de las épocas buenas y las malas...

Por estos lares, muchas galerías tuvieron su calesita, en Devoto la galería de Beiró casi Lope de Vega la tiene aún y otras como las de la Estación Floresta, o la Plaza de Villa del Parque sobreviven como cápsulas de un tiempo que los niños se resisten a desplazar.


Pero nuestro héroe lleno de años y de nerviosa e inquieta productividad, fundó su pelotero con aspecto de redes bucaneras, su pista de autitos chocadores y, con calesitas de desguace, armó maravillosos juegos de sencillez electromecánica y creatividad brillante para que los niños vuelen en sueños de aviadores o astronautas, manejen poderosos jeeps o cabalguen sobre briosos corceles, con polifonías que no les liman el celebro como las electrónicas y repetitivas melodías estupidizantes de algunos monigotes de los modernos patios de juegos; sin vocablos gringos que los desconcierte, ni sonzos movimientos de mecedera; sino que les llenó la imaginación de botones para que desesperen de alegría cuando se encaminan por la galería hacia esas músicas de ensueño...
Este paladín del cariño, que no escatima fichas gratis para las caritas tristes de los que no tienen, ni besos de sincera gratitud y amor por sus pequeños habitués, tiene el eterno cariño y agradecimiento de los vecinos de muchos barrios que rodean su mágico rincón de Monte Castro: brindo por él ¡A su salud querido Don José! (Y vuelvo a volar en sueños junto al triplano multicolor de mi hijo).

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martes, marzo 20, 2007

Hitos de Piedra III (Nada por aquí, algo por allá: transformaciones)

Hito de papel: ayudamemoria porteño
El hito: nefasto. La cara: de Piedra. ¡NO ACLARÉS HERMANO, QUE OSCURECE!




























El flamante estadio del Fortín, tal como lucía a principios de 1978 engalanado para el mundial. Salvando las connotaciones negativas de esa negra época, son notables las modoficaciones del paisaje de Liniers y Ciudadela Sur, veamos: 1); En este tramo recorrerá sus últimos metros la AU6, pero faltan dos años aún para que la cizalla de cemento corte al barrio; 2) La avenida Juan B. Justo, camino obligado a Ramos Mejía, con el esplendor de los boliches de entonces (Juan de los Palotes, Crash, Pinar de Rocha, uf!); el glamoroso restaurant "El Globo Rojo" y su estanque de truchas para elegirlas, la primera pista de patinaje (Winter); sí, la avenida Juan B. Justo en su esplendor: Teocali, Bla Bla I y II; Crazy; Off Side y tantos pubs y sitios de la "previa para la gente y muchachada de la noche; épocas de Zodíaco, la heladería El Anta y las colas en el telo "Tu y Yo o el Je táime, enfrente del polideportivo; épocas de Citadella y la pizza por metro con los superpanchos de 1 metro veinte... lejos estaba Carrefour y la avenida de negocios sórdidos, camiones, tránsito enfermizo y arquitectura de diseño obsenamente burdo. 3) Apenas se percibe la arboleda de la antigua Gral. Paz de troncos y cabañas; 5)no está el monstruoso nudo de autopistas de rampas de cuatro niveles y todavía vivía gente de barrio en el primer tramo de Gaona provincia; 6) Todavía no existe el estacionamiento ni las instalaciones que unen por detrás del Barrio Kennedy al polideportivo y futuro quincho con el restro del club. 7) Las calles no están rotas por los miles de bondis, en el puente de la estación Liniers se puede leer el diario tranquilo y la gente de la provincia y de la capital, que se cruzan en distintos sentidos, parecen vivir en el mismo país. 4) El Santuario de la espiga y el laburo está en calma; los mercaderes del Templo (como los que apaleó Jesús) todavía no se parcelaron las calles y el merchandising... la desesperación del desempleo acecha en un horizonte cercano pero invisible para los más, que curiosamente siempre son los menos avisados.



Hablábamos en otro post de los puentes perdidos de la boca; aquí encontré la vieja Péuser donde aparecen los dos trasbordadores de los que no quedó más huellas que sus cimientos bajo las aguas putrefactas del Riachuelo a la altura de la calle Garibaldi y la Av. Patricios. El trazo verde de la aún inexistente AU Nueve de Julio Sur, preanuncia los faraónicos diktats del Brigadier Intendente Cacchiattore; que arrasaron todas las manzanas que pueden Uds. contar (aunque en realidad se finalizó entre 1985-1988, la expropiación y demolición ya estaban hechas); con sus historias, familias, sueños o emprendimientos (más allá de las necesidades urbanas, inconsultamente resueltas).




Y allá por fines de los ochenta unos cuantos soñadores, entre los que estaba mi gran amigo el Ing. Ernesto Falzone, los trajo de vuelta: los tranvías.
Pocos, sí, dos o tres. Truchos, sí, son iguales a los que ajustició Frondizi en el '62 pero se compraron en Lisboa. Con alguna discusión en cuanto a cómo se usó la guita (cuándo no). Con vías prestadas del subte (porque el asfalto mató los pocos rieles que fueron quedando: hoy son una curiosidad los de la Avenida Las Heras). Con un trayecto cortito, cortito, sí: veinte cuadritas de Caballito. Pero todos los Domingos, algún enamorado de la Asociación Amigos del Tranvía, toma la manija y saca a los pibes y no tan pibes a un viaje en el tiempo que pocos porteños se permiten disfrutar ¿será que lo gratuito no tiene valor? ¿o mover el culo de casa no valdrá la pena?

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lunes, marzo 19, 2007

El "Charco"

Hablamos muchas veces del Rìo. Ese Río olvidado por los porteños, hoy declarado en terapia intensiva -al menos sobre esta margen-; ese Río color marrón al que Buenos Aires le levantó un muro de rascacielos como denotando, aún más, el olvido de épocas no muy remotas de la puerta por donde llegaron nuestros ancestros. Voy a la Banda Oriental y refrescando mentas de FJTU y los nombres de nuestras calles me siento en la cubierta a meditar.



Ese Río bello en los amaneceres que tiñen sus aguas de engañoso azul, en un esplendoroso émulo de algún mar, que reembolsa cada centavo que por metro cuadrado pagaron los privilegiados que viven en Puerto Madero... Ese río que gestó una cultura: la rioplatense; cultura que trasciende identidades nacionales porque es una unión regional de sangre que fluye como sus aguas color de león, una unión con nuestros ribereños hermanos uruguayos, esa que generó la mística del "Charco", ese charco que nos divide y a su vez nos une; ese que surcan ,como un perenne cordón umblical, los barcos que trasvasaron a generaciones de uruguayos y argentinos, célebres y anónimos, artistas, futbolistas, laburantes... esos barcos que nos trajeron enteritos de corderoy "Astronauta" para los pequeños porteños de los '60 y los '70 y se llevaron botines "Sacachispas" para los botijas que mueven la redonda tan bien como acá... Tan parecidos, tann diferentes, tan cercanos y tan distantes, tan heridos por la historia que no escatimó sangres, rivalidades y culebrones.
Buenos Aires tiene un río "al este", Colonia o Montevideo "están a la vera del gran río del oeste", es parte del su paisaje y fisonomía es alma de candombe y de tango, pero por estos pagos el tango se baila cada vez menos...
A veces veo cuando voy a La Plata por la autopista, los pilares de lo que alguna vez será ese postergado puente entre Buenos Aires y Colonia. Escasos y tristes hitos de hormigón, demagógica y delictivamente gestionados (hay préstamos del Banco Mundial pendientes de por medio), que me hacen preguntar qué distancias acortará tanto esfuerzo tecnológico. ¿Será para bien? ¿Será para mal? ¿Qué almas de cada lado del Río se alegran y cuáles tiemblan?... Incógnitas sobre el "Charco", ese que saltamos a menudo, ese que le da nombre propio a este rincón del mundo; hoy, dolorosamente, más ancho que nunca...

Con estas congojas, retorné del último viaje.


El muelle interior de Colonia del Sacramento. El buque se aleja con la brisa del atardecer.

Allí, donde el sol muere, resplandecerá la Reina del Plata tras setenta kilómetros de travesía.

El tremendo fulgor de la metrópolis porteña, delata las nubes sobre la noche ribereña... Sobre la Costanera Sur, quizás algunos amantes, a lo sumo algún pescador de ilusiones.



La dársena cerca. La noche vela nuestra llegada. El río, casi la puerta de atrás...




...Silencio en la noche, ya todo está en calma.
El músculo duerme, la ambición jamás descansa...
Cantó el Zorzal Criollo, desde el Plata para el mundo y la eternidad.



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jueves, marzo 15, 2007

Clasificados
(Vendiendo Buzones)

A pedido de nuestros lectores (y porque tengo un negocio entre manos) Empedrados brindará un nuevo servicio a la comunidad y publicará sus propios Clasificados...


Rubro 1

VENTA

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Maipú esq. Córdoba 2 amb. 120dm3
ideal buscas y pungas dño L/V 9 a 17 Hs.




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Z.Centro apto T/destino TE balcón
Como nuevo TE 15 991 884



______________________________________________________
Corrientes 50mts obelisco Oport. única
único dño tratar personalmente
L/V 9 a 18 Hs.



ALQUILER
_____________________________________________________
Z. Catalinas luz T/día amplio
T/destino esp. acc. celulares recién reciclado
sensor de yuta 1000mts cambiador semáforo incl.



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Córdoba esq. Florida fte. Gal. Pacífico
ideal músico Enya-Purmamarca/estatua viviente/tangotrón show
TE 15 885 215 8 a 20 hs.




(Y bueno con un sólo laburo no alcanza, y éste es un rubro muy argento)

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jueves, marzo 08, 2007

Des gens en mouvement

(Écrit en anglais par Comandante Fidel; traduit au français par Fernando)

Ce blog appartient à Buenos Aires, une ville de presque quatorze millions de personnes; nous avons aussi un blogger à Cordoba, la seconde ville d´Argentine avec deux millions d´ âmes. Nous voulons raconter des histoires sur notre Ville : « elle » (créature féminine, comme des autres mégalopoles partout dans le monde) et ses gens.

Ce post s´appelle des personnes en mouvement. Celui-ci à été préparé en anglais par un des nos intégrants et traduit au français par un autre d´entre nous. Notre idée est de « poster » régulièrement en anglais et en français. Veuillez nous excuser par nos fautes, nous espérons que vous pourrez nous comprendre malgré tout.
Comment vous décrire cette cité ? Buenos Aires n´est pas comme Paris, Londres, Moscou o New York. On n´a rien qui se paresse à la Tour Eiffel, le Big Ben, le Red Square ou le Empire State Building… On n´a point des paysages comme Rio de Janeiro, San Francisco, Genève, Cape Town ou Naples. Buenos Aires n´est pas une ville futuriste comme Tokyo, Hong Kong, Singapore ou Berlin. Elle n´est pas si ancienne que Glasgow, Madrid, Beijing, Le Caire, Rome ou Dubrovnik et n´a pas le glamour de Stockholm, Milano, Venise, München, Bombay, Salvador do Bahía et d´autres charmantes et excentriques cités autour du monde. Elle parait ¿Chicago? Sans tenir en compte les différences entre le premier et le tiers monde bien entendu, ses histoires, sa place… je crois que cela peut vous guider un peu.
J´en parle, bien entendu, pour ceux qui ne sont jamais vénus en Argentine. Nous sommes au trou du cul du monde (on y est conscients) mais on se fout de ça dans ce blog.
Buenos Aires est une des plus grandes villes au monde. Elle n´est pas si impressionnante que d´autres mais on croit qu´elle est très spéciale quand même. Sans avoir les spectaculaires scénarios de New York ou San Francisco, la beauté de la ville vit dans sa culture, les mythes de ses coins de rues, la nuit, le tango…
Placée dans les côtes de la rivière la plus large au monde (la Mer Douce, comme l´ appelaient les conquéreurs espagnols il y a cinq cents années), elle est séparée par quatre-vingt kilomètres de Colonia de Sacramento (Uruguay) dans la rive d´en face. Colonia peut être aperçue ici si on se place à peu près dans une vingtième étage des édifices qui sont près de la rive.
« La Reina del Plata » (La Reine du Plata) est en effet plusieurs villes dans une qui les rejoigne. En traversant par des édifices de cristal et fer du centre ville, les mêmes que vous pouvez trouver à La Défense, vous arrivez à des rues qui ressemblent un peu au Quartier Latin. L´ esprit cosmopolite que l´immigration massive a crée peut surprendre: on trouve un coin de rue où les rues nommés État d´Israël et Palestine se croissent, pas très loin des quartiers commerciales où les classes moyennes descendants des religions juives et musulmanes boivent « mate » ensemble. Grandes communautés de fils et grand fils d´italiens, espagnols et syriens; aussi des coréens, chinois, russes, polaques, ukrainiens, allemands, japonais, arméniens, juifs d´Europe oriental, quelques africains en centroaméricains récemment arrivés, et d´importantes quantités de personnes qui sont arrivés en Argentine en différents moments historiques (exile, faim, Guerre Mondiale, « faire l´Amérique »). On a aussi un grande communauté des immigrants des pays voisins : Uruguay, Paraguay, Bolivie, Pérou.

Au début on avait pensé à écrire sur notre culture, histoire, expériences, beautés, problèmes, folies, curiosités et tout autre chose qui se passait ici, mais on a préféré vous inviter à nous demander de raconter ce qui vous intéresse. On est plusieurs bloggers qui, chaqu´ un à sa fois, parlent de son monde particulier trouvé dans la grande cité.
Quelque chose d´autre à raconter en ce premier post? Je ne crois pas. On vit dans un ville au sud, où il n´ a passé aucune chose d´important pendant le dernier siècle sauf la Guerre des Malouines. Maintenant le monde est un lieu plus petit. Et ici, comme partout, les gens sont en mouvement… jusqu´ où ? Je crois que nous ne savons pas encore, mais quand même on est conscients partout au monde de nager dans une mer de problèmes globaux.
Vous pensez visiter notre cité? Qu´est-ce que vous voulez savoir? Vous voulez qu´on raconte sur notre vie, nos coins, nos points dangereux, nos points de rêve? On est ici, essayez-nous!
Soyez nos invités, nos critiques. Avez- vous déjà été à Buenos Aires? Alors on attend vôtres histoires. Cependant on essayera de continuer a écrire en français et en anglais.
On n´a fait que commencer, et on attend vos commentaires.
À bientôt, merci de nous visiter, et soyez les bienvenus.
martes, marzo 06, 2007

People moving on (Gente en movimiento)


This blog takes place in Buenos Aires, Argentina, an almost fourteen millon human beens city; and we've a repoter blogger in Córdoba, the second city of our country, about two millon souls in population.
We wish or attempt to talk about our Town: "she" (as a living female creature, such any other megalopolis around the world) and her people.

The present post: People moving on, is our first entrance in english. Our intention is post in this language as often as possible (most of the contributors can write in this language, apologizing theirselves for their error or mistakes -me the first-, both in translation or grammatical matters, in spite of this we hope you can understand us).
How can i describe to you our city? Buenos Aires is not like Paris, London, Moskow or New York; we haven´t something like the Tour Eiffel, the Big Ben, the Red Square or the Empire State Building... It´s not a place in an amazing landscape like Río de Janeiro, San Francisco, Genever, Cape Town or Napoli; neither is a futurist town like Tokyo, Hong Kong, Singapore, Berlin and so. She isn´t as ancient as Glasgow, Madrid, Beijing, El Cairo, Rome or Dubrovnik and hasn´t the glamour of Stockolm, Milano, Venice, München, Bombay, Salvador do Bahía and so many charmes and excentrics sites in the world. She looks like... ¿Chicago? ¡Excuse me! beyond the differences between the first and the third world of course, but Chicago, its history, location... mmmhhh, i think you must help us.
I´m talking, of course, for those who never come here. We´re (we know that) in the ass hole of earth, so far where the world is management as you can imaging; but it really doesn´t matter for this blog.
Buenos Aires is one of the biggest cities over the earth face; she is not an impresionant one, but believe me, she is huge and special. Without the espectaculars scenes of N. Y. or San Francisco entrances, the beauty of our town lives in her culture, the myths of her corners, her by night, the tango scence...
Seattled beside the widest river on the world (the "Sweet Sea" the spanish conquerors called it, almost five hundred years ago), fifty miles separed her from Colonia del Sacramento (Uruguay) in the front coast, which only can be see from the highest points near the river, over twenty floors in tall.
"La Reina del Plata" (The Queen of the Plata) is, in fact, several cities inside a bigger one. Walking along the cristal and iron towers of the down town, the same you can found in Dallas, Phoenix or any other american city, in a few hundred yards you meet yourself in streets which really seems a french or spanish one... the cosmopolitan soul that the massive inmigration gave her can surprise you: in some place there is a cross between Palestina and Estado de Israel streets named, no so far from commercial districts where middle east people descendents from both religions, take "mate" togheter. Larges communities lives among the "criollos" (mixed from naturals and spanish colony) and sons and grandsons of italian, spanish, and syrian inmigrants: koreans, chinese, russians, polish, ucranians, germans, japaneses, armenians, judish from all eastern europe, some african and centroamerican people recently arrived (in the '90) and a dozen of importants communities that have arrived here in differents historic circunstances (persecutios, hungry, WWI, WWII, "land of dreams"...) a great number of people of our heighbours countries are here too: Bolivia, Paraguay, Perú, Uruguay...
In the beggining we thought to post about the history, culture, experiences, beuties, troubles, madness, curiosities and others amazing things that here occurs, just in our land; but we prefer invite all of you to ask us about the matters you are interesting for: we´re a number of different bloggers who join in "Stoneroads" (Empedrados) to talk with different voices about "our own and particullary world inside the big city"
Anything else to say in this first post? I don´t think so. We´re rigth in the south, in one city that never extraordinary had happened during a hundred year until Malvinas war; now the world is a smaller place than before. And here, just like there, wherever you stay, are people moving on... ¿where? i think we don´t know yet; however over there or near by, the humanity is now sailing in the same trouble waters...
Are you travelling here soon? What do you want to know? Do you wish to hear about our way of life, our best sites, our dangerous points, our unforggetables places? Here we are: try us.
Let us say you: be our guests, be our critics; have you already been in Buenos Aires? then we are expecting for your tales, your feelings... meanwhile, we´ll post in english again.
And if you are a fellow countryman in foreing shores, let we know abuot your journey, your experiences, yours remembers and hopes.
This is only the beggining, we´ll waiting for your comments.
See you soon, thanks for visit our website and welcome.

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domingo, marzo 04, 2007

Multitasking II ¿Yo Robot?

Amanece sobre el periférico barrio capitalino de Monte Castro. Estas cincuenta manzanas del ejido urbano, otrora quintas, fueron pobladas por inmigrantes que le dieron una fisonomía particular: casas bajas con extensos fondos donde la quintita, el almácigo o jardín fueron infaltables; las parras compartidas, un territorio pequeño fuertemente marcado: casi un pueblo para el que el “centro” de la ciudad era un lugar lejano.
Resistiendo avatares comunes a todo Buenos Aires (asfalto generalizado; la muerte de los cines; la irrupción de algún hipermercado; las líneas de colectivos que, como lanzas, atravesaron la paz de calles plenas de picados de pibes tras la redonda; la erradicación de los gallineros y conejeras; la desaparición de las pequeñas fábricas familiares...); el barrio se sostuvo en su calma chicha y su orgulloso ritmo de solidaridad y sentimiento de pertenencia hasta mediados de los ’90: la modificación del código de planeamiento urbano permitió una lenta pero constante proliferación del bosque de edificios paquetes de 7 u 8 pisos; la mishiadura abatió a familias que perdieron sus casas de añosas galerías y esmerados jardines, para que nazcan los dúplex o las mansiones suntuosas; la fibra óptica, monstruosa telaraña, avanzó sobre los pasajes más ignotos; la inseguridad, el ámbito transeúnte de su cada vez mayor centro comercial, recluyó a la gente dentro de sus casas...

Amanece en Monte Castro, es el barrio en el que me despierto.
La voz del radio-reloj despertador convoca a enfocar los ojos lagañosos de la primera hora. La penumbra se puebla de pequeñas fuentes de luz: leds, sí leds, esas lucecitas que viven en los artefactos de los que nos rodeamos; el “power” del aire acondicionado; el “stand by” de la TV y el equipo de audio; el “Rec” del VHS que está programado para grabar ese programa que, inopinadamente, va a las 0:00 de Los Ángeles, o sea las 5 de la matina; la multicolorida Palm que se carga en el enchufe de la cómoda y de pronto con una cacofonía de “bips” in crescendo y destellos luminosos, cobra vida la alarma del celular que, por si fuese poco, vibra.
Con la lucidez del estresante despertar, estiro la mano a la mesa de luz atrapando al telefonito justo antes que su sinuoso camino vibratorio lo arroje por el borde; consigo apagarlo luego de tres digitaciones fallidas sobre sus diminutas teclas. De otro manotazo encuentro el primer control remoto y, rápidamente, antes que las sábanas se transformen en cartón helado, apago el aire que se despide con un acorde de melodioso “piripipí”. Mi mano consigue llegar a la radio, manoteo la corredera para llevarla a “Mute”, pero no será por identificar la perilla (negra sobre el fondo negro del aparato), sino al ver desaparecer el punto rojo al lado de los dígitos refulgentes de la hora que conseguiré extinguir la frenética voz del locutor. En el camino de vuelta, tiro el vaso de agua pero encuentro otro control y consigo silenciar el zumbido enloquecedor del motor del la videocassetera. Un último control cae al piso, ya con la espalda contracturada de esta ejercitación a tientas, lo tomo e inundo el dormitorio con los rayos catódicos de “The Wheather Channel” , donde, antes de levantar la persiana y abrir la ventana, me dirán cómo vestirme, desde Atlanta, Georgia...
Me incorporo; un led parpadea en rojo nervioso al lado de la reposada lucecita de carga del teléfono inalámbrico: es el contestador automático. Son llamadas de ayer, pongo dos dedos sobre sendas teclas y apaciguo al furioso aparato. Ya en la cocina comedor, en rojo, verde o azul, la hora me acosa desde cada rincón: en el microondas, en el Hi Fi, en el DVD, en algunos juguetes que dejó tirados el nene... Hablando del microondas, sus tres “bip” me alertan, por sobre el bochinche de la afeitadora eléctrica, de que el desayuno está caliente.
Me visto y pertrecho: cinturón con estuche de celular, reloj, radio HT, agenda electrónica...
El ascensor me deposita en la cochera, lucho con los llaveros. Encuentro el primer control y un haz de infrarrojos hace que el auto cante la insoportable certeza de la desactivación de alarma. Me siento al volante y, mientras se calienta el motor, busco ya transpirado, el otro IR para abrir y cerrar el portón automático. Recorro las tres cuadras que me separan de la estación de servicio (o Servicentro si prefieren), chequeando veinte luces testigo y diez instrumentos de la consola del vehículo. Al llegar, al playero solo le basta digitar el importe de mi compra antes de pedirme las tarjetas, el surtidor hará el resto. Un plástico con banda magnética pagará el combustible con dinero electrónico o crédito; una tarjeta chip me tomará puntos para un plan de fidelización que me halagará con regalitos ¡maravillas del marketing! Satisfechos los pos (Posnet es ®) de las lecturas en interfaz de mis tarjetas, firmaré incómodamente apoyado en alguna tablita y luego de luchar con algunas de las llaves “esclavas” antes de encontrar la que cierra el tapón de tanque, buscaré mi camino entre el bosque de semáforos, tránsito y transgresores motorizados o de a pie, que conforman el anticlímax del placer de conducir; encima hay un ruidito en el motor que me obsesiona...
A dos cuadras de la estación del subterráneo (¿qué pensaste? ¿al centro en auto?: primero voluntario de bomberos en Chernobyl!), llego al estacionamiento de siempre (techo y barato). Me detiene la barrera amarilla; una cámara registra la patente y el poste de la barrera me escupe un ticket de papel con código de barras. Lo alcanzo luego de sacarme la clavícula de lugar y ruego para que no llueva, porque si el lector no lo reconoce, el hilo de láser óptico que activa la barrera me dejará varado. Camino los metros que me separan de la boca del subte; ya en la escalera mecánica, ansiosos y retrasados practican el “Juego de la Oca” salteando espacios y lugares entre pasajeros más pasivos, para ganar algunos centímetros y un par de segundos. De arrebato apoyo mi billetera (adentro está la tarjeta sin contacto del subtepass) contra el lector del molinete: jab al hígado; el monedero electrónico está vacío y el pulido brazo es duro como el de Tyson. Como en el juego, retrocedo veinte casilleros y voy a la cola de la boletería, donde me darán un cartón pintado con banda ticketing (PIN validador bajo una tinta que simula banda magnética). Si pago con un billete superior a los cinco pesos, me darán el vuelto en monedas de cinco centavos que deberé contar, retirar de la bacinilla de la taquilla o recoger del piso mientras me putea toda la cola. Otra vez a la carga. Introduzco el boleto en la ranura del molinete y le mando panza: directo al bajo vientre “Sacá el ticket de la parte de arriba boludo” me dice un amigo anónimo, ansioso porque la formación entra en el andén. Con el sonido del cierre de puertas salto al vagón y éstas me atrapan la falda del saco. Busco con la vista donde apoyarme, no importa: con tantos tipos por centímetro cuadrado uno no se puede caer ni desmayado.
Imagino en ese instante un “Jimmy” (brazo autómata que mueve cámaras de filmar) siguiendo al tren y, ligeramente más veloz, componiendo un cuadro en travelling: mientras un vendedor ambulante (busca) desgarra lo que queda de su garganta contra el ruido de los rieles y durmientes, sin advertir que en la otra punta del vagón un lisiado toca el acordeón a piano y en el centro un conjunto del altiplano prueba suerte con la quena, el siku y la gorra; muchos tipos están sentados mirando al piso o parados mirando la nada, como muñecos de barbilla caída o nuca tirante; por sus oídos entra el mundo: Discman, MP3, MP4 u otros adminículos, los encierra en sus burbujas perceptivas; otros en el falso anonimato que alienta compartir el espacio con un par de cientos de tipos, vociferan y gesticulan al aire con el celular o la “cucaracha” en la oreja: cierran negocios, putean al cadete o al jefe, se evidencian cornudos o psicópatas; algunos más cierran el cuadro con el gesto angustiado y la vista vacilante de la incertidumbre, sus ojos van de la dudosa señalética sobre las puertas (donde aparece el recorrido de la línea C y ¿ésta no era la D?) hasta los carteles electrónicos de los vagones o indicaciones de los esquivos andenes que confirman las sospechas; yo me bajo en la próxima.
En las cuadras que desando hasta mi lugar de trabajo, atravieso sendas peatonales donde me apuran, confundiéndome, el semáforo para ciegos con sus “bips” de ritmo cambiante y las siluetas titilantes que no dan tiempo a cruzar ni corriendo avenidas con demasiados carriles. Al llegar al edificio “inteligente” donde la empresa que me conchaba tiene las dependencias donde trabajo, paso mi maletín por rayos X, me despojo de llaves, teléfono y otras yerbas metálicas para posteriormente buscar en mi cinturón la tarjeta de ID (transpiro pensando que la olvidé) que insertaré en un lector mientras apoyo el dígito pulgar derecho en el sistema PKI para que escanée mi huella y verifique mi identidad. Una voz femenina pretendidamente sensual me dará la bienvenida indicándome el hall y ascensor a tomar, como si fuese un mogólico capaz de perderme, pero claro, están los visitantes... El ascensor de alta velocidad que siempre me pone los huevos en la garganta tiene una voz más añosa e impaciente: aunque me da la hora (¡otra vez!) y me indica temperatura y humedad, me compele a bajar rápidamente en el piso que pulse, so amenaza que falle la fotocélula y me den la marcación de dos centrales de Chacarita sus macizas puertas metálicas.
Ya en mi escritorio, prendo el HT de truncking, que me conecta con la gente que hace trabajo de campo, me “logueo” en la extensión telefónica, para que el IVR sepa qué informarle a los que me rompan las pelotas ese día y prendo el CPU de mi PC. Solo frente a la pantalla discurre el día y entre el outlook y el skipe, se abre el mundo de mis relaciones laborales: cientos de individuos de los que muchos no conozco voz ni rostro (mi webcam está siempre apagada; solo me enganchan para cagarme a pedos en alguna teleconferencia colectiva donde hay que hablar con los amos de Europa... y mirarles las caras). En el “break” hurgaré en el bolsillo para buscar los cospeles de las máquinas que me darán algún jugo lavatripas o café, en un ambiente pop-art con unos taburetes ano-atómicos porque te rompen el culo pero el diseño es una bomba. La chica del delivery del almuerzo me acercará uno de los pocos gestos humanos del día: una sonrisa o una cara de orto, según la propina o su humor.
No me tengo que olvidar de pasar por el cajero automático (máquina perversa si las hay) a sacar algo de guita pienso, mientras por la ventana miro la ciudad que habitamos con mis congéneres, a los que no veo, pero adivino tras otras ventanas...




No hay un temor a lo moderno. ¿Qué es lo moderno? ¿El automóvil, el teléfono y el alumbrado eléctrico en 1910? ¿La TV, el avión o la radio a transistores en los sesenta? ¿La imprenta en el siglo XV? A casi treinta y cinco años del post-industrialismo, el hombre común, la masa de la gente, a comprendido algo del mundo mecánico; escasamente entiende el universo del mundo eléctrico y remotamente comprende la actualidad electrónico-digital. ¿Cómo comprenderemos el nuevo contrato del un mundo inalámbrico del Wi Fi y las comunicaciones por Ethernet, donde la velocidad no será la de los vehículos de Los Supersónicos porque no habrá que moverse siquiera?
El problema que acecha no es ya que la única forma de entendernos sea desde el mundo de la técnica (como diría el tío Heiddeger); el peligro es que aunque nuestro ser se develara sólo bajo ese aspecto, hasta hace treinta años podía ser explicado y comprendido desde “Teleescuela Técnica” ¿recuerdan?. Dentro de poco, una inmensa mayoría no podremos comprender el mundo que nos inventamos, no podremos pensar sobre nuestra presencia, nuestro ser y nuestro existir, pues no habrá tiempo para ello (o no lo querremos tener por pavura); seremos un artificio más en el mundo de los autómatas: el que aprieta los botones.



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sábado, marzo 03, 2007

Los nombres de las calles IX
1º Ed. Virreinal
"Los últimos serán los primeros"

Virrey Olaguer y Feliú
Antonio de Olaguer y Feliú fue gobernador de Montevideo entre el 2 de agosto de 1790 y el 11 de febrero de 1797 y posteriormente fue designado sexto Virrey del Río de la Plata el 2 de mayo de 1797, cargo que ocupó hasta el 14 de mayo de 1799.
Nació en Villafranca del Bierzo, León. Fue enviado a Buenos Aires durante la gobernación de Pedro de Cevallos como especialista militar y participó en el sitio de Colonia del Sacramento en 1777. Fue nombrado inspector militar en 1783.
Durante su mandato tuvo que enfrentarse a las amenazas de las fuerzas británicas y portuguesas en la región del Plata y el incipiente clima revolucionario inspirado en la Revolución francesa. En el ámbito económico, autorizó la entrada de buques extranjeros y neutrales al puerto de Buenos Aires para estimular las actividades comerciales del virreinato que estaban comenzando a sufrir los efectos negativos de las tensiones crecientes entre las potencias europeas.
De regreso a España fue nombrado secretario de guerra por Carlos IV. Murió en Madrid en 1810.



Virrey Avilés
Gabriel Miguel José Antonio Benedicto Ignacio Raimundo de Avilés y del Fierro, tal su nombre completo, fue el séptimo Virrey del Río de la Plata entre 1799 y 1801. Gobernador de Chile entre 1796 y 1799. Virrey del Perú entre 1801 y 1806.
Se casó con la ilustre dama peruana Mercedes del Risco y Ciudad, mujer de gran bondad y modelo de entrega a los demás que pasó a la Historia como "la santa virreina".
Eliminó las encomiendas de los indios guaraníes y les entregó (una pequeña parte de) sus tierras en propiedad. Inauguró la Escuela de Náutica.



Virrey del Pino
Joaquín del Pino Sánchez de Rojas Romero y Negrete Baena fue un ingeniero militar y político español, que ocupó varios cargos importantes en la administración colonial de América.
A los 18 años ingresó como cadete al Regimiento fijo de Orán. Ya suboficial, estudió matemáticas y en febrero de 1752 se trasladó al cuerpo de ingenieros. Ese mismo año colaboró con el trazado de mapas del Ampurdán para la realización de fortificaciones y carreteras. En 1753 le fue encargada la supervisión de las fortificaciones del castillo de Montjuic en Barcelona.
Aún trabajaba en ellas cuando en 1760 fue ascendido al grado de capitán; en 1762, ante la suspensión de las obras, fue destinado a la reparación de las baterías de la costa de Castilla en la guerra con Portugal. Al año siguiente contraería matrimonio con María Ignacia Rameri, natural de San Sebastián. En 1769 volvió a ser destinado a trabajos cartográficos, colaborando con los franceses en el levantamiento de los mapas militares de Aldudes, entre Navarra y Francia. Ascendido a teniente coronel al año siguiente, fue enviado a Montevideo a solicitud del Juan José de Vértiz y Salcedo en 1771 para reparar los baluartes de la ciudadela; permanecería en América hasta su muerte.
Fue gobernador de Montevideo entre 1776 y 1790, presidente de la Audiencia de Chile entre esta última fecha y 1795 y de la de Charcas entre el '95 y 1800, cuando fue nombrado octavo Virrey del Río de la Plata.
Gobernante ilustrado, pero fiel a la metrópoli, llevó a cabo numerosas obras públicas, entre ellas la ampliación del puerto, la construcción de la Recova de Buenos Aires —encargada a Juan Bautista Segismundo, que más tarde sería autor también de la iglesia del Convento de San Lorenzo— y una administración eficiente; promovió la construcción de hornos de ladrillo y la erección de astilleros en Corrientes y Asunción, para sustituir a los bajeles extranjeros, a los que prohibió desembarcar, acabando temporalmente con la exportación de cueros en crudo común hasta ese momento. Limitó también la circulación de extranjeros, temiendo la implantación de las ideas republicanas de la Revolución Francesa, y clausuró el primer periódico aparecido en Buenos Aires, El Telégrafo Mercantil (1801).
Dio en 1801 las primeras tareas de responsabilidad a Santiago de Liniers nombrándolo gobernador de Misiones. Éste pretendió aprovechar la coyuntura para recuperar los Siete Pueblos de las Misiones Orientales invadidas por los portugueses del Brasil desde comienzos del año, tomando la guerra luso-hispana como excusa; del Pino, sin embargo, no le facilitó los pertrechos necesarios, y la pérdida de las misiones del Guayrá sería ya irremisible. El 6 de julio de 1802 sería relevado de sus funciones por ello, nombrándose en su reemplazo a Antonio Amar, pero el relevo se suspendió en atención a su edad.
Ya septuagenario, cayó enfermo en abril de 1804, y murió diez días más tarde, dejando designado a Rafael de Sobremonte como su sucesor. Pocos años después su hija Juana del Pino contraería matrimonio con el futuro presidente(?) Bernardino Rivadavia.



Sobremonte
Rafael de Sobremonte Núñez Castillo Angulo Bullón Ramírez de Arellano, III Marqués de Sobremonte, y noveno Virrey del Río de la Plata, había nacido en el seno de una distinguida familia española en Sevilla, el 27 de noviembre de 1745. Sus padres fueron el marqués don Raimundo de Sobremonte, militar y magistrado, caballero de la Orden de Carlos III y oidor de la audiencia de Sevilla, y doña María Angela Núñez Angulo y Ramírez de Arellano. Por cierto, algún grado de repulsa general lo ha convertido en el único virrey sin calle.
A los catorce años de edad ingresó como cadete en el Regimiento de las Reales Guardias Españolas iniciando una ascendente carrera militar. Años más tarde logró ser designado Secretario del Río de la Plata, con el grado de teniente coronel, en la época del virrey Vértiz (1779). Luego durante más de 15 años, fue Gobernador-intendente de Córdoba, demostrando sobresalientes aptitudes como administrador. En Abril de 1804 sucedió en calidad de Virrey al mariscal del Pino.
Durante las Invasiones inglesas el virrey Sobremonte huyó de Buenos Aires, y luego de la Reconquista, el pueblo impidió que reasumiera el mando de la ciudad. El Cabildo Abierto del 14 de Agosto de 1806 nombró a Santiago de Liniers jefe militar de la plaza. Sobremonte permaneció en el Río de la Plata hasta 1809, cuando decidió regresar a España. Allí, fue sometido a un consejo de guerra que lo absolvió, tras un proceso que sus adversarios calificaron de parcial, afirmando que en él se invalidaron los pocos testimonios en su contra presentados por quienes tenían conocimiento casual del juicio. Este proceso se realizó en Cádiz, durante la primera quincena del año 1813, actuando un consejo de guerra constituido por varios generales, bajo la presidencia del Capitán General de la provincia, don Cayetano Valdez. En realidad el virrey más que cobarde fue inoperante. Cuando se dio cuenta que había metido la pata hasta el cuadril, rajó con los caudales y ordenó no resistir y retirarse a Córdoba para organizar la reconquista desde el interior, lo cual también le fue propuesto a Belgrano años más tarde cuando al mando del Ejército del Norte desobedeció y enfrentó a los realistas en Tucumán y, casi por milagro, detubo su avance.
En otro plano, Sobremonte estuvo casado con una dama argentina: Doña Juana María de Larrazábal. Después de enviudar, se desposó en segundas nupcias, a los 75 años, con doña María Teresa Millán y Marlos, viuda de un sobrino de Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey del Río de la Plata. La historia ha dejado documentada la oposición que este matrimonio tardío tuvo entre sus familiares.



Virrey Liniers
Santiago de Liniers se vio beneficiado por el tercer Pacto de Familia (1761), que permitió a los franceses participar en las empresas militares españolas en igualdad de derechos y obligaciones que los españoles. Recibió formación militar y naval en la Orden de Malta y luego la continuó en España. En 1774 prestó servicios para la corona española, como guardiamarina en Cádiz. Acompañó a Pedro de Ceballos en 1776 al Río de la Plata, regresando a Buenos Aires en 1789, como capitán de puertos. Fue gobernador político y militar de Misiones.
En 1806, durante la primera invasión inglesa, tenía a su cargo resguardar el puerto de Ensenada de Barragán a fin de evitar el desembarco de las tropas británicas, misión que no logró cumplir. Frente al hecho de la toma de Buenos Aires por parte de los británicos y la huída a Córdoba del Virrey Sobremonte, Liniers abandonó su posición en Ensenada y cruzó el río de la Plata con el fin de organizar tropas para emprender la reconquista de la ciudad. Desde la Banda Oriental, y con la ayuda de Pascual Ruiz Huidobro, gobernador de Montevideo, Liniers organizó un ejército que partió hacia Buenos Aires, cruzando por el Tigre, y fue sumando en el camino miles de pobladores que se integraron como milicianos. Derrotado el ejército británico, el jefe de los invasores, William Carr Beresford, se rindió ante Liniers entregándole su sable.
Luego de la reconquista de Buenos Aires, Liniers fue considerado como un héroe por la población de Buenos Aires, y en un acto inédito, elegido por voto popular de los vecinos de Buenos Aires como virrey provisorio del Río de la Plata. El acto es un antecedente directo del movimiento de independencia hispanoamericana. Al año siguiente el rey lo confirmó como décimo Virrey del Río de la Plata.
Durante su virreinato se le acusó de nepotismo, cohecho y peculado(vah, era coimero, vendía los cargos y ponía a parientes y amigos a lucrar en puestos públicos, aunque no fue tan adelantado como para nombrar "ñoquis"), y la clase alta se mostró escandalizada por su romance con la bella mauriciana de origen francés de apellido Perichon y apodada La Perichona. Estas circunstancias y el hecho de ser francés en pleno período de Guerras Napoleónicas llevó a que la Junta Central en nombre del rey Fernando VII lo removiera a fines de 1808 y a reemplazarlo por Baltasar Hidalgo de Cisneros. Sin embargo recibió de la corona española, para él y sus descendientes el título de Conde de Buenos Aires.
En 1810 se radicó en Alta Gracia, provincia de Córdoba y allí se enfrentó militarmente a la Revolución de Mayo.



Virrey Cisneros
El "sordo" Baltasar Hidalgo de Cisneros, (Cartagena, 1755 - id. 1829) era un marino español. En 1770 ingresó a la carrera naval y en 1805 participó contra los ingleses en la Batalla de Trafalgar, resultando ser uno de los marinos españoles más destacados que participaron en ella, que ostentaba además el rango de general y jefe de escuadra y que enarboló su insignia en el navío Santísima Trinidad, que era el barco mayor de todos los que participaron en la batalla y que protagonizó uno de los episodios más intensos.
Nombrado por la Junta Central de Sevilla, asumió el cargo de virrey ( fue el último, claro) en 1809 en reemplazo de Santiago de Liniers, en medio del descontento de los criollos debido que para entonces la Junta Central se había disuelto y sólo existía un Consejo de Regencia que aguantaba como podía en una islita frente a Cádiz la ocupación de España por las fuerzas de Napoleón Bonaparte. El 22 de mayo de 1810, convocó a un Cabildo Abierto para tratar de arreglar lo que ahora llaman los periodistas la "gobernabilidad". Intentó ser presidente de la nueva Junta que se formaría, pero ante el rechazo por parte de los jefes militares (Cornelio Judas Saavedra, coronel del regimiento de Patricios fundamentalmente), el 25 de mayo debió presentar su renuncia. Por decisión de la Primera Junta regresó a España (vah, lo subieron al primer barco que encontraron y le dijeron: si volvé te vamo a hacé´cagá´! eh, puto! volá!).

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