Primo cercano de Gomera, de Los Polvorines; mientras que aquel conservó su candor de pibe de barrio, Willy se vió empujado a la fama y el estrellato... Aquí su tarjeta de RRPP.

Willy cumplió sus primeros 42 añitos justo el día de nochebuena (aunque a los 15 o 16 él decidió no cumplir más, y ahí se quedó para alegría y solazo de los que bien lo queremos); forma parte de las huestes del Comandante Fidel y está a la cabeza (bue, es una forma de decir) de la columna "Justicia Ciega".
Pese a que el mundo artístico lo conoce como Strapacho, para el barrio es "Willy"; lo curioso es que no debe su apócope al hecho de llamarse Guillermo, ni a su parecido con el cetáceo que no quiso ser libre; sino por el hábito de su cerebro de permanecer en prolongados letargos y de pronto, arrancar "haciendo un willy de neuronas" que, profundizando los surcos de su masa encefálica, le extirpan eufóricas y enfermizas ideas, que luego lleva a la práctica!!!
Algunos hitos en la trayectoria barrial:
- Faro de suicidas: es sabido que las vías del Sarmiento son un fuerte atractivo para los que le quieren sacar ticket a la parca antes de tiempo. Es parte de la mitología de Floresta la táctica de Willy que, cada vez que se encontró a tiro, puso en práctica: cierta tarde, observa (caminando por Venancio Flores) a una joven muchacha que, en la barrera de Goya, miraba indecisa el paso de los trenes, con la inequívoca expresión de ¡no va más! ... Willy sin llamar la atención, se cruzó y se dirigío a atravesar el cruce por los barrotes de la otra mano de la calle. Al estar a la misma altura y con las campanas apremiantes, él le pregunta - ¡Te vas a tirar? -
- Vos no te metas!, dejame sola! - le grita la alienada
- No!!! está bárbaro!! - le responde Willy - Si una piba linda y con toda la vida por delante como vos se mata, yo que soy un mongólico no quiero vivir más tampoco!! (Willy se declara de credo mogólico apostóloco rom ano) - ¡Tirémonos juntos que es mejor, avisá, a la cuenta de tres!!! - le grita
- No! Estás loco, no te metás!!!- le responde ella; pero Willy está decidido y en la calma chicha de la tarde de Floresta grita a voz en cuello ¡Si!, ¡Yo también me tirooooooooooooooo! ¡No quiero vivir más!!!!-, al tiempo que se revuelca por el asfalto frente a la barrera y tiene convulsiones mientras le sale baba y espuma por la boca... La chica, desesperada acude a ayudarlo y ahí, la cacha en un abrazo de oso mientras sigue gritando ¡Nos tiramos! ¡Nos vamos a matar!!! Arrrghh!!!... en unos minutos varios patrulleros, el SAME, gente de TBA, se hacen cargo de la situación y la muchacha en un mar de lágrimas, es llevada al Alvarez (o al Alvear, vaya a saber)... Willy (que le tiene los güevos llenos a toda la 43°), declara y se va a su casa, al pasar por Goya mira la barrera... creo que con cada salvataje, se salva un poco a sí mismo.
- Benefactor: En cierta ocasión, la dependencia para personas con discapacidad de la calle Ramsay, ofrecía una silla de ruedas a cambio de 100.000 boletos de colectivo (hace más de 20 años); no tengo idea cuál sería la estrategia de subvención ni la utilidad que reportarían los boletos, para los miembros de la FATAP o del citado organismo, pero en este bendito país, todo fue posible. Lo cierto es que Willy y un par de amigos tan al pedo y afiebrados como él, consiguieron juntar la asombrosa cifra y se hicieron de la silla de ruedas que, debían declarar su destino en un lapso corto, debería entregada a un beneficiario que la necesitara... Como ellos no conocían a nadie, se subieron al 181 y, a la bartola, salieron a elegir dónde dejaban su contribución y, al llegar a Plaza Irlanda descubrieron el Policlínico Bancario. Cansados descendieron y debían atravesar la plaza desde Neuquén hacia Gaona, pero les había dado hambre y justo había un puestito de panchos, pero ellos no tenían un mango... Pensaron entonces que sería justicia, ante tan bondadosa acción, usar un cachito la silla para proveerse alguna vianda: Willy se sento, le pusieron una camperita a modo de frazadita en las gambas y babeando y balbuceando, tomo postura de contrahecho. Las gentes que pasaban le fueron dejando sus dádivas a lo que él, con ojos de agradecimiento replicaba UGG, ahhh, burrggg; unas monjitas lo besaron y acariciaron además de bendecirlo (rumbo al colegio Santa Unión, que luego tomaría triste celebridad por la chiquita Gimena Hernández y la oscuridad que aún vela su asesinato), lo que azuzó más la limosna de los paseantes... al calcular Willy mentalmente la recaudación, se levantó, agradeció y dió la mano a los transeúntes más cercanos y a voces avisó a sus amigotes que ya había comprado panchitos y cocas... A la carrera y vomitando el botín ingresaron a la seguridad del hospital, perseguidos por la turba indignada, y debieron esperar audiencia con el Director para formalizar la donación; mientras tanto Willy, que se había encariñado con la silla de ruedas, pidió permiso a unos enfermeros y aullando se mandó unas picaditas por los pasillos y rampas del nosocomio amenizando el reposo de los agonizantes... tras la tarea cumplida, un patrullero de la 13° los trajo de vuelta a Floresta...
- Patriarca de los Despojados: Muy pronto aprendió Willy los secretos de la telefonía y el coaxil, ayudando a su amigo Rolo, que se la rebuscó siempre con la electrónica. En un giro dramático y afortunado de su conducta, dejó de colgarse de pares ajenos para mantener extensas charlas con ignotos amigos del otro lado del globo; guardó las pincitas cocodrilo y se dedicó por las noches a reenchufar al cable y al teléfono a viejitos y pobres del barrio que habían perdido el servicio; de estas andanzas nació su amistad con los gatos (tiene 7) y su odio hacia los perros (motivos obvios).
- Animador de pobres corazones: La barriada de Floresta, de clasemedia chota, fuertemente golpeada por la crisis, cayó en gran depresión en los últimos años; la alegría de los vecinos quedó preservada por Willy, que montado en su playera, recorre las calles del barrio con su gorro de goma con cuernos de vikingo (que alguien le trajo como souvenir de la hinchada noruega, cuando el mundial USA '94), tocando su corno de cancha alemán de fuelle a mano y tres bocinas; para navidad usa gorro de¨Papa Noel y entona diversas melodías que, dada la pobreza polifónica del instrumento, todas se parecen al bramido de cien alces en celo. Los niños corren alborozados tras él y algunos ancianos mueren por fallos cardíacos a la hora de la siesta. Este hábito le trajo la enemistad con el "Hombre Montaña", otro personaje de Floresta (Mario), conocido por este mote por sus dimensiones de Catcher. Resulta que este buen señor, luego de un par de intentos de suicidio y otros tantos de homicidio (de su mujer, por ejemplo), guarda reposo y cura de silencio lleno de fármacos en el altillo de su casa, habitualmente periciado por el psquiatra de la 43°; la desgracia es que su hogar queda en el trayecto del alegre y sonoro recorrido de Willy; circunstancia que a puesto prueba al vecindario, para evitar la confrontación (que sería como meterse en una pelea de rinocerontes) o la internación definitiva de ambos vecinos que, al fin y al cabo están solo un poco más locos que el resto...
Dejando para futuros posteos más sobre la vida de Willy, diremos que el usa dos mudas de ropa: uan para invierno y otra para verano (luego las usa de corrido, incluso para dormir)y que hace bastante tiempo (al igual que Gomera), abandonó a su dentista (y se despidió de muchos dientes). En cuanto a su vida con la farándula, diremos que es plomo estable de "Cuarto Espacio" y ha tabajado para Erica García, Antonio Birabent, Javier Malosetti y otros; por ser tan amigo de Dolores Barreiro, no se pierde desfile (el va como mascota oficial) siempre atrás de las esencias a estrógeno y progesterona que emanan de cuanta pasarela se le presenta. Aquí los testimonios gráficos. ¡Hasta la vista babies!
Willy se afeitó , se hizo pasar por trabuco (puajj) y se fue a Buenos Aires News, a ver qué pasaba... se encontró con Moria...
Y se quedó con Mario Sánchez!!

La vida frívola y alocada de Willy: aquí con Nicolás Pauls peleándose por un poco de líquido refrigerante
Acá ya aprendió y se safó en un rock picnic a esta Daniela o Marcela... es una pendejita que laburó en la tele creo.

En esta le roba una foto y una sonrisa a la Klosterboer, en la puerta de la casa Camisani/Barreiro, temprano y al natural...

En la intimidad, con su amiga Dolores Barreiro compartiendo la felicidad de su último embarazo...

Claro, y ser amigo de Dolores tiene sus ventajas ¡Mirá el pajarito Ingrid!, le grita Willy a la Grundke (no sé si se escribe así) y después la visitará en el vestuario como a las otras chicas... o chicos.
Y acá, mientras canta con Dany Ferrón (otro hijo de Floresta), Willy nos mira con alegría pueril y nos dice: yo soy solo un pibe de barrio, pero me arrastra mi belleza (interior) y se va a abrazar a Malosetti, su ídolo.

Ya conocen más de la primera gran leyenda urbana de empedrados, algún día una calle de Floresta, una plaqueta en alguna plaza llevará su nombre. Por ahora Willy tiene para este año un sueño y un proyecto: sueña que le devuelvan la 12/70 recortada que compró con otro pedazo de animal en el fuerte y el papá se la vendió (hace unos años) cuando unl 1 de enero luego de la quema del muñeco que religiosamente congrega al barrio en Morón y Carrasco, le dió masa a unas 200 botellas de sidra y champagne que alineo en el techo de sus vecinos. En cuanto a su proyecto, está ahorrando mucho para, el día de su cumpleaños en la próxima navidad, realizar su salto de bautismo en paracaídas; se dice que muchos vecino están haciendo una colecta paralela para comprarle el paracaídas ACME al Coyote del "Correcaminos"... ¡Bip! ¡Bip!



















Madrugada del 12 de Julio de 1930. Casi 70 trabajadores de la carne van en el coche 102 de la línea 105 de tranvías, desde la capital a los frigoríficos de Avellaneda y Dock Sud; la niebla es intensa (esas nieblas casi londinenses que ya no se ven en los inviernos porteños, señal inequívoca del dramático cambio climático que quitó rigor a nuestros inviernos, marcadamente en los últimos 20 años). Al llegar al Puente Bosch (pequeño junto al del ferrocarril Roca) -no al desaparecido Puente Luis Sáenz Peña, a la altura de la Av. Patricios, como creen muchos-, el motorman no advierte las luces ni la campana que indican que el puente está levantado para el paso de una barcaza; cuando se da cuenta, tira de la manivela de los frenos, pero éstos están tan gastados que no pueden parar al pesado carromato: el tranvía cae al Riachuelo (pesadilla de las peores) y 56 laburantes mueren ahogados en esa mierda.
















