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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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miércoles, abril 26, 2006

Los Nombres de las Calles III
2ªEd. Oriental


LAVALLEJA

Bautizado como Juan Antonio la Valleja y de la Torre, nació el 24 de junio de 1784. Partcipó de las luchas independentistas contra españoles, portugueses y porteños a las órdenes de Artigas y Rivera.
Participó en la Batalla de Las Piedras, donde obtuvo el grado de Teniente. También participó en el primero y en el segundo sitio de Montevideo; y acompañó a Artigas en el éxodo del pueblo oriental. Habiendo combatido en la batalla de Guayabos, fue designado por Artigas en calidad de comandante militar de la ciudad puerto de Colonia, con la misión primordial de organizar los corsarios que operarían en el Río de la Plata contra las naves portuguesas. En 1817 se sostuvo vigorosamente junto a Rivera en el Paso de Cuello, contra muy superior número de soldados del general portugués Lecor. El 3 de abril del año 1818 una fuerza portuguesa lo hizo prisionero en el arroyo Valentín (Salto). Fue remitido a Río de Janeiro, donde quedó confinado en la isla Das Cobras(tristemente famosa cárcel de la que pocos salían con vida). En 1821 se autorizó su vuelta a Montevideo e inmediatamente tomó servicio en el Regimiento de Dragones de la Unión, cuyo jefe era el coronel Rivera. Cuando se proclamó la independencia del Brasil para constituirse en Imperio de Brasil, Rivera y Lavalleja estuvieron junto con Lecor, firmando el acta de aclamación y reconocimiento del emperador Pedro I de Brasil, el 17 de octubre de 1822. Fugado a Buenos Aires en 1824, las autoridades imperiales lo declararon desertor confiscándole sus bienes.
Sus antecedentes significaban mucho para la emigración oriental repartida en todas las Provincias Unidas del Río de la Plata, y los planes de revolucionar la Provincia Cisplatina (como se llamaba desde la anexión portuguesa, luego brasileña), cobraron visos de realidad. Y en combinación con los jefes que tenían algún mando en la Banda Oriental que se hallaban dispuestos a secundar una tentativa de revuelta, se logró reunir tras muchos esfuerzos, el dinero necesario para el equipo de la pequeña expedición que desembarcando en la costa oriental, debía provocar el levantamiento del país contra sus ocupantes. Lavalleja fue el elegido para jefe de la peligrosa empresa. La expedición se realizó el 19 de abril de 1825, tomando tierra en la orilla del Río Uruguay, playa de la Agraciada, con unas pocas armas y al frente de un grupo de 32 compañeros(ver 33 Orientales) y logró levantar la campaña.
Luego de la reconciliación con Rivera, en el célebre “Abrazo del Monzón”, y del triunfo obtenido con éste contra las fuerzas brasileñas en la batalla de Rincón, ambos jefes unieron sus fuerzas para enfrentar al contingente reunido por los imperiales, en la batalla de Sarandí; que produjo el restablecimiento del apoyo del gobierno porteño a los revolucionarios de la Banda Oriental. Lavalleja fue incorporado al Ejército Republicano precisamente para alejarlo del campo de la política y marchó a la campaña de Río Grande do Sul, tocándole hallarse en la jornada victoriosa de Ituzaingó el 20 de febrero de 1827. Siguieron sus desafectos con el general en jefe Carlos María de Alvear, lo que produjo la inacción del Ejército Republicano, mientras los imperiales se preparaban activamente para reabrir las hostilidades. Hubo necesidad de retirarse y Alvear se estableció en Cerro Largo y Lavalleja en el Durazno, hasta que a la separación de Alvear, en julio de 1827, Lavalleja fue investido con el mando superior del citado Ejército.
La Convención Preliminar de Paz que se convino en 1828 entre el Imperio de Brasil y las Provincias Unidas, hizo a Lavalleja deponer su candidatura y el general José Rondeau se hizo cargo del Gobierno Provisorio el 1º de diciembre. Jurada la Constitución el 18 de julio de 1830, aspiró Lavalleja a ser elegido como Presidente; pero fue derrotado por Rivera en la votación efectuada en la Asamblea General Legislativa, en la cual obtuvo 27 votos contra 5 de Lavalleja.
En 1831 Rivera había destituído como Jefe del Estado Mayor al Cnel. Eugenio Garzón, hombre de confianza de Lavalleja; con el cual organizó una sublevación en junio de 1832; cuando el mayor Juan Santana intentó aprehender a Rivera en Durazno, lo que éste evitó cruzando a nado el río Yí. Un grupo de dirigentes afines a Lavalleja, encabezado por Garzón - entre ellos Silvestre Blanco, Miguel Barreiro y Pablo Zufriategui - hicieron saber a la Asamblea General que sólo obedecerían las órdenes de Lavalleja; pero éste no contó con el apoyo de los hermanos Manuel e Ignacio Oribe, los que iniciaron una mediación dirigida a preservar el orden institucional. Los negociadores del Gobierno y de Lavalleja firmaron un acuerdo por el cual se reconocía a Rivera como Presidente y se otorgaba a Lavalleja el mando militar; pero ese acuerdo no fue aceptado por Rivera. En definitiva, falto del apoyo de Oribe y con la oposición de dirigentes argentinos del partido unitario dirigidos por el Gral. Juan Lavalle - que ya actuaban en el Uruguay a causa de su oposición a Juan Manuel de Rosas, con quien Lavalleja tenía afinidades políticas - la sublevación quedó definitivamente derrotada, y Lavalleja debió refugiarse en el Brasil. Volvió a intentar varias invasiones desde Entre Ríos y Brasil en 1833 y 1834.
Rivera fue sucedido en la Presidencia por Manuel Oribe, quien había sido hombre de confianza de Lavalleja en las luchas de la independencia; aunque no lo había apoyado en sus últimos intentos de sublevación. Habiéndose alzado Rivera contra su gobierno, Oribe convocó a Lavalleja a reintegrarse al país, y le restituyó sus grados militares y bienes, que le habían sido confiscados por el gobierno de Rivera. El 19 de noviembre de 1836 tuvo lugar el combate de Carpintería, en el cual Lavalleja participó junto a las fuerzas del gobierno comandadas por Ignacio Oribe, y donde fuera derrotado el ejército de Rivera. En ese combate, las tropas de Rivera utilizaron vinchas de color rojo - hechas con el forro de los ponchos - y las de Oribe las usaron de color blanco; lo que originó las “divisas” que tradicionalmente distiguieron en adelante a los dos partidos que pautaron la vida política del país.
En 1837, luego de haber participado también en el combate del Durazno, cuando Lavalleja estaba al mando de la plaza de Paysandú, y ante la renuncia de Oribe decidió abandonar el país y retornó a la Argentina. Allí participó de las luchas civiles encabezadas por Echagüe, con quien organizó en 1839 un llamado Ejército Unido Libertador, que invadiera el Uruguay siendo derrotado por Rivera en la batalla de Cagancha. Retornado a la provincia de Entre Ríos, intervino Lavalleja en las luchas organizadas contra el gobierno porteño, enfrentando al ejército comandado por el Gral. Juan Lavalle - que había sido su oponente a la sublevación de 1832 - en el combate de Don Cristóbal.
En 1851, terminada la Guerra Grande, Lavalleja fue designado Comandante General militar de la zona actualmente comprendida por los Deptos. de Cerro Largo, Lavalleja y Maldonado. En 1852 pasó a comandar la Segunda Sección territorial, bajo el gobierno del Presidente Giró.
Es nombrado junto a Rivera y a Venancio Flores en el Triunvirato de Gobierno que el 25 de setiembre de 1853 sustituyó al gobierno constitucional de Juan Francisco Giró. Antes de cumplir un mes de triunviro, falleció repentinamente mientras cumplía sus funciones en el fuerte de Gobierno.



FRUCTUOSO RIVERA
Nació el 17 de octubre de 1784. Su nombre completo era Fructuoso Rivera y Toscana. Fue el primer presidente constitucional del Uruguay y fundador del Partido Colorado.
Veterano militar de las gestas artiguistas, lugarteniente de Artigas, tras la derrota de los orientales en Tacuarembó inflingida por las tropas del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, Fructuoso Rivera pasó al servicio de las tropas portuguesas como oficial. En 1825 se produce la gesta de los Treinta y Tres Orientales bajo el mando de Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe quienes desembarcan en la Agraciada el 19 de abril de ese año. Tras las primeras victorias de los libertadores sobre los invasores , Fructuoso Rivera volvió oportunamente con sus antiguos camaradas hecho que se conoce como "El abrazo del arroyo Monzón", convirtiéndose así en uno de los tres comandantes principales. Gran estratega militar, fue uno de los varios artífices de la independencia uruguaya, reconquistando por su cuenta, junto al santafesino Estanislao López las Misiones Orientales ( actualmente región occidental de de Rio Grande do Sul). Por el Tratado Preliminar de Paz (1828) que declaraba independiente al territorio uruguayo Rivera debió abandonar las Misiones Orientales, estableciendose con varios refugiados en la población que actualmente se llama Bella Unión.
Gobernó constitucionalmente como Presidente de la República en 1830-1834. Durante ese período Lavalleja intentó recuperar el mando que se le había otorgado el 14 de junio de 1825 en el Congreso de la Florida pero, con el apoyo brasileño, Rivera pudo derrotar a Lavalleja . El caudillo no era hombre de Estado, ni entendía de problemas de administración. Su fuerza radicaba en la vinculación personal con la gente de campo, por lo que abandonó el poder formal del Estado en manos de los “doctores”. A su vez, éstos, intentaron establecer una organización estatal por medio de recursos formales (leyes y decretos), pero el país real escapaba a su voluntad porque carecía de fuerza política para imponerla. El resultado fue un desorden y lentitud en la organización administrativa del naciente Estado.
Durante su segundo período de gobierno 1838-1842, como consecuencia de los constantes enfrentamientos entre sus seguidores y los de Oribe, estalló la Guerra Grande, llamada de esta manera debido a las alianzas internacionales de ambas facciones, entre las que se destacan los Federales de Rosas y Urquiza por una parte; y los brasileños y Unitarios de Argentina por la otra, aliados a Oribe y Rivera respectivamente. Fue el responsable directo de la masacre y genocidio de los últimos indígenas que quedaban en Uruguay. Por lo que Uruguay es el único país de las Américas que no tiene población indígena. Debió exiliarse al Brasil.
Al comienzo de la Guerra Grande sucede la Batalla de Carpintería, donde por primera vez se utilizan las divisas blancas para Oribe y rojas para Rivera, dando lugar a la fundación del Partido Blanco (en 1872 renombrado como Partido Nacional) y el Partido Colorado, de los cuales estos dos personajes son considerados fundadores. Estos son los llamados Partidos Tradicionales en Uruguay, y siguen existiendo hasta la fecha.
Como consecuencia de los pactos que siguieron a la finalización de la Guerra Grande, es nombrado junto a Lavalleja y a Venancio Flores en el Triunvirato de Gobierno que el 25 de setiembre de 1853 sustituyó al gobierno constitucional de Juan Francisco Giró. En el transcurso de su viaje desde Río de Janeiro, falleció el 13 de enero de 1854.


GRAL. VENANCIO FLORES
Nació en Trinidad el 18 de mayo de 1808 y lo bautizaron como Venancio Flores Barrios.
Luchó en la Cruzada Libertadora que se inició con el desembarco de los Treinta y Tres. En 1839 fue nombrado Jefe Político del departamento de San José. Luchó en la Guerra Grande contra Oribe y Rosas (1843 - 1851) y participó en la Batalla de Cagancha. Al inicio del Sitio Grande fue designado Comandante Militar, convirtiéndose luego en un influyente personaje en el Partido Colorado.
Con el final de la Guerra Grande, el presidente sería el Gral. Eugenio Garzón, pero su fallecimiento hizo que resultara elegido Juan Francisco Giró, siendo Flores nombrado Jefe Político de Montevideo en 1852. El Gobierno del Presidente Giró se caracterizó por un intento de integración de los grupos “blancos” y “colorados” - llamado “la política de fusión” - como parte de lo cual el Cnel. Venancio Flores fue nombrado Ministro de Guerra y Marina. Sin embargo, la pugna política entre ambos bandos se acentuó, siendo un factor de gran incidencia la rivalidad entre la Guardia Nacional fundada por Oribe y las unidades del Ejército, predominantemente colorado y liderado por Flores. En 1853, cuando renunció Giró, se formó un triunvirato con los Grales. Flores, Rivera y Lavalleja. Con el fallecimiento de estos, entre 1853 y 1854, Flores quedó en ejercicio del Poder Ejecutivo, completando el período de Giró hasta 1855. Mientras en Montevideo, en 1856, crecía la influencia del Gral. Oribe, Flores se radicó en la provincia de Entre Ríos, interviniendo activamente en la Confederación Argentina apoyando a la Provincia de Buenos Aires. Flores fue uno de los generales que hizo el trabajo sucio de Mitre en el interior de nuestro país.
Apoyado por Mitre y Pedro II del Brasil, invadió en 1863 la República Oriental del Uruguay desde Entre Ríos. Ocupó Florida en agosto de 1864 y Paysandú en enero de 1865, para entrar en Montevideo el 20 de febrero de ese año. Se estableció entonces un Gobierno Provisional, nombre que encubría mal su dictadura personal.
Fue quién formalizó en 1865 con sus mentores la Triple Alianza contra el Paraguay, quizás una de las mayores masacres de la historia rioplatense. Fue el mismo Gral. Flores el que comandó la columna oriental y quien se volvió casi sin hombres luego de la derrota de Curupaytí.
Murió asesinado en circunstancias poco claras el 19 de febrero de 1868, en medio de las luchas que se produjeron con posterioridad a su traspaso de mando.


BLANES
Nacido en Montevideo el 8 de junio de 1830, Blanes es uno de los pintores uruguayos de mayor trascendencia y renombre. También conocido al otro lado del charco como “El pintor de la Patria”, debido a que en muchas de sus telas recreó e inmortalizó los episodios más destacados de la historia del Uruguay.
Comenzó su actividad pictórica entre 1853 y 1854, realizando principalmente retratos de amigos y familiares. En 1857, el General Urquiza le encomendadó la pintura de ocho grandes cuadros al óleo representando escenas militares en que él participara.
En 1860, fue becado por el Gobierno del Uruguay para realizar estudios avanzados de pintura, los que efectuó hasta 1864 en París, Roma y Florencia; y le permitió adquirir una gran destreza en las técnicas pictóricas. Su regreso al Uruguay en 1864, marcó el comienzo de su obra más trascendental, que no solamente estuvo constituída por cuadros de escenas históricas, sino que comprende cuadros de extraordinario impacto y creatividad, como “La fiebre amarilla”, de 1871, en que representa una escena vinculada a la epidemia de tifus que se desatara en Montevideo, y en la cual una madre yace muerta en el suelo al llegar el auxilio médico, mientras su pequeño hijo mama de su seno.
Entre los cuadros más importantes de Blanes, cabe mencionar “La muerte del Gral. Flores” de 1868, el mencionado “La fiebre amarilla” de 1871, “Los últimos momentos de José Miguel Carrera” de 1873, “El juramento de los Treinta y Tres orientales” pintado entre 1875 y 1877, y el célebre retrato de “Artigas en la Ciudadela de Montevideo” de 1884. También realizó otras numerosas pinturas de ambiente nacional, como diversos pequeños óleos representando escenas de la vida y trabajos del campo con figuras de gauchos; y numerosos retratos de personalidades de la historia y la sociedad montevideana de la época, como los Grales. Rivera, Oribe y Flores, los retratos de 14 Presidentes de la República, y su propio autorretrato pintado en 1875.
Los cuadros de Blanes ornamentan algunos importantes edificios públicos, como las salas de sesiones del Poder Legislativo; y se exponen principalmente en el Museo de Montevideo especialmente dedicado a su obra. También pueden apreciarse en Internet, en la página del mismo Museo Municipal Juan Manuel Blanes, y en el Museo Virtual de Artes del Diario “El País” de Montevideo.
Falleció en la ciudad italiana de Pisa el 15 de abril de 1901.

CNEL. EUGENIO GARZÓN
El 6 de Setiembre de 1796, nace en la ciudad de Montevideo Eugenio José Garzón Avellaneda. Con apenas 15 años de edad, se incorpora como cadete al ejército popular bajo las órdenes del Gral. Artigas. Con el Protector de los Pueblos Libres combatirá hasta 1814, alcanzando el grado de Teniente Segundo.
Dejará la Banda Oriental para marchar con el Gral. Rondeau en el Ejército del Norte. Derrotados los patriotas en la batalla de Sipe Sipe, Eugenio Garzón junto a otros revolucionarios se traslada a Mendoza donde se incorpora al Ejército de los Andes del general San Martín. En Chile combatirá a las fuerzas realistas alcanzando el grado de capitán. De allí, se embarcará con el ejército argentino-chileno hacia el Perú, para dar la batalla decisiva contra el bastión más poderoso del ejército español.
El general San Martín, tras la cumbre de Guayaquil con Bolívar (en la que el venezolano le niega la ayuda necesaria), envía refuerzos al ejército colombiano que estaba en campaña en el Ecuador. Garzón integra esas fuerzas auxiliares y se destacará en las batallas de Riobamba y Pichincha. Es distinguido por el Protector del Perú con la “Orden del Sol”.
Alejado San Martín de la escena política por la acción de la oligarquía limeña, el ejército libertador de Bolívar culmina la liberación del Perú. Allí se lo verá al coronel Garzón combatir en la Batalla de Junín bajo las órdenes del venezolano y en la Batalla de Ayacucho con el General Sucre.
El poeta peruano José Santos Chocano cantó en su poema “Ayacucho y los Andes”:

Se abre la nieve de una cumbre
y se destaca la cabeza
de otra vestal, que se une al coro
para contar con la voz de una fuente
que salta limpia y fresca
Ese es Garzón,

hijo de Artigas su corazón
finge un carcaj lleno de flechas,
que él en su sueño de charrúa
dispara contra las estrellas...

En 1825, Eugenio Garzón, en conocimiento de la invasión del imperio del Brasil a la Banda Oriental, solicita autorización para partir a su tierra natal. Tanto Bolívar como Sucre autorizan a Garzón a volver a su tierra natal. El 20 de febrero de 1827, el coronel Eugenio Garzón, junto a los viejos compañeros artiguistas y algunos otros de los ejércitos del Norte y de los Andes, blandía su espada, aquella con la que había combatido junto a Artigas, San Martín, Bolívar y Sucre, en la Batalla de Ituzaingó; una vez más luchando por la independencia y la libertad. Aquí le pierdo el rastro pero como habrán visto más arriba pudo haber sido presidente del Uruguay al finalizar la Guerra Grande si la muerte no lo hubiera sorprendido en 1851. Es de suponerse que tuvo una activa participación en los sucesos de su país en este bache de 23 años. Si alguien sabe algo más, le agradecería el posteo.
Hasta la próxima, ¡Vo´!...

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