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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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domingo, mayo 14, 2006

Los Nombres de las Calles IV (Hombres de Honor)


BERÓN DE ASTRADA

Genaro Berón de Astrada, con el grado de Coronel del ejército de las Provincias Unidas; se convirtió en Gobernador de la Pvcia. de Corrrientes en 1836 y principal figura del Unitarismo opuesto a Juan Manuel de Rosas hacia el año 1839.
En marzo de dicho año y para liberarse de "la política e influencias ominosas del Restaurador", había celebrado una alianza defensiva-ofensiva con el gobierno de Uruguay; comunicando también que los súbditos franceses serían tratados en la tierra del Libertador, "como los de Nación más favorecida", lo que era una elegante manera de sumarse al bloqueo que la flota francesa imponía al puerto de Buenos Aires. La represalia no se haría esperar y, un ejército a las órdenes del General Echagüe (a la sazón gobernador de Entre Ríos y hombre de Rosas), marchó hacia el norte para encontrarse con las tropas de Berón de Astrada en Pago Largo, el que sería escenario de una de las batallas más cruentas libradas en suelo patrio.
Entre las líneas del gobernador de Corrientes, se hallaba nada menos que Manuel de Olazábal, soldado de San Martín. Su artillería era comanadada por un oficial francés, pero no tenía relación directa con el conflicto, pues era habitual que, por ideales, aventura o dinero, oficiales europeos sirvieran e instruyeran ejércitos en estos pagos de la América del Sur.
Es también notable que entre los hombres del ejército punitivo enviado a Corrientes, además del General uruguayo Servando Gómez, revistase también Justo José de Urquiza, cuya caballería sería decisiva durante la batalla que sobrevendría.
al alba del 31 de marzo de 1839, cerca de Pago Largo, a la vera del arroyo Basualdo, Echagüe ordenó el ataque contra el rebelde gobernador de Corrientes. Pese a durar escasas cinco horas, la batalla pasó a la historia por el encarnizamiento con que lucharon los correntinos, más que doblados en número por los siete mil hombres del General Echagüe, mejor instruídos y muy bien pertrechados y equipados por el gobierno de Rosas. Entre los espinillos y riachos quedaron los cadáveres de mil novecientos sesenta correntinos.

Pudiendo huir, Berón de Astrada entra en la historia grande, pues tras sus ideales (y sin juzgar aquí sus motivaciones, ideología ni modelo de país que encarnaba), deja su vida y con él ochenta y tres oficiales siguieron el ejemplo y perecieron; entre ellos los Coroneles Navarro y Rolón. Ni un oficial se rindió, ni uno fue tomado prisionero. Los unitariastas del litoral cedieron posiciones cuando los arrolló la caballería de Urquiza. (Un siglo y medio después, el Ex Tte. Cnel. Aldo Rico, no muy lejos de ahí, luego de poner en vilo al país en defensa de la corporación de subalternos genocidas del '76, de la que ni siquiera participó activamente, ni cumplió con su proclama de luchar hasta el último cartucho, ni tuvo el coraje de pegarse un tiro: se convirtió en un político más de la década ultrainfame).

AZARA

El cartógrafo y geógrafo Félix de Azara; fue enviado a fines del S XVIII por la corona española, con el propósito de delimitar territorios con el Imperio portugués. Seducido por el Chaco ignoto, viajó largos años por esos parajes, creciendo en él una indignación que le generaba sed de justicia frente a la corrupción de la administración colonial y el maltrato a los naturales de la tierra.

El 19 de febrero de 1799, envió una carta lapidaria al respecto al Virrey Olaguer y Feliú. En un notable documento, lo menos protocolar posible para esa época, advirtió a las autoridades de Buenos Aires sobre sucesos bochornosos de los que daba Fe y ofrecía pruebas: el Obispo arcediano de Córdoba, había solicitado a la península dinero para crear reducciones en el Chaco y de esa manera, rescatar para la civilización y la cristiandad a aquellos a quienes estos europeos tildaban de bárbaros. La partida se envió, pero el grueso del metálico tuvo como destinos negociados que con un tal Arias (que tenía por socio), llevó adelante. Rincón de la Luna, tal el nombre del lugar elegido para la reducción y a donde se convocó a los aborígenes, fue llevado adelante por dos frailes casi llevados por la fuerza y, al cabo de dos a cuatro años, las taperas donde éstos habitaban y las chozas destinadas a los indios, se hallaban en tal estado de ruinosidad que los sacerdotes huyeron y los aborígenes erraban desesperados en busca de mitigar la hambruna, el Santo Obispo que mientras se paseaba por Asunción y el tal Arias que merced a estas moradas de paja había reclamado el grado de Coronel por mérito. cuenta Azara que debido a la desastrosa administración, se quebrantó el funcionamiento de un asentamiento que durante cientos de años permitió sobrevivir a los indios, que ahora corriendo tras las bestias por hambre, volvieron a ser errantes.

Asimismo, denunció al Gobernador del Paraguay que prometía producir seda, ignorando por completo si realmente existía el gusano para obtener tal tela y además sin previsiones de su crianza de encontrarlo; además por ignorancia o corrupción anunció que explotaría platino cuando en realidad la veta hallada era de simple "fierro" en palabras del enviado real. No se detuvo ahí, y explicó cómo los planes del Cabildo de Buenos Aires para con el Gran Chaco en cuanto a su colonización, eran simples papeles mojados: al no hablar ningún español ninguna de las lenguas de los indígenas que habitaban la regió, ni tenr idea sobre su forma cultural de vida, muy pocas posibilidades tenían de integrarlos a la vida del Virreinato, sino más bien de doblegar la barbarie (tal como la estigmatizaban) por métodos más expeditivos, apropiándose de las tierras de forma tal de hacer escaso favor al honor de la corona y granjearse la antipatía y rencor de los nativos, sin duda futuros enemigos.

No sabemos si las cartas en lenguaje llano y sencillo de Azara a Madrid, en aquella época de aduladores y protocolos cortesanos, surgieron algún efecto a favor de sus causas. En todo caso, las autoridades las archivaron rápidamente arguyendo que mentían y exageraban hasta la falacia sobre el accionar de los representantes en el nuevo mundo. Azara fue llamado a la península en 1805 y murió durante las invasiones napoleónicas. Sus enemigos le denostaron con un título que a la postre iba a ser su mejor homenaje: "El Abogado de los Indios". (Mueca burlona la de nuestra ciudad que le hace compartir las piedras viejas de Barracas con la valerosa pero despiadada Isabel La Católica y otros rapaces conquistadores y aventureros como Pinzón, Caboto, Hernandarias y otras joyitas, que tienen chapa en nuestras calles).

JOAQUIN V. GONZALEZ

Nacido el 6 de Marzo de 1863, este riojano llegó a la primera magistratura de su provincia con solo 26 años de edad. Su pader, un liberal que se opuso con suerte variada a las montoneras del Chacho Peñaloza y de Felipe Varela; pasó gran parte de su vida oculto en una gruta mientras la familia creció en una estancia de Huaco, donde como refugiados crecieron Joaquín y sus hermanos. A los once ya sabía leer y escribir, merced a la educación que le daba su hermana mayor y fue entonces, con esa corta edad que marchó a Córdoba, donde cursó el bachillerato en el Colegio Monserrat. Luego estudió Jurisprudencia y, a los 23 se doctoró con una tesis sobre "La Revolución". Comprendía que el tiempo de las luchas debía concluir.

Las condiciones de juristas y la visión regionalista del joven, llamaron la atención del gobernador de La Rioja. Cuenta armando Bazán, que presentó un "Memorandum" que no solo sirvió de precedente para solucionar casi relegando al olvido el litigio de límites entre su provincia y Córdoba, sino que además es el documento fundacional para la construcción de una unidad económica centro-norte del país, que llegaría a ser realidad durante parte del siglo XX; limadas las asperezas entre provincias hermanas merced a su gestión.

Gran literato aficionado, accedió a la gobernación un 24 de junio de 1889. Si bien no puede escapar a la realidad de una politica entre facciones rivales de la época (era hombre reconocido por Mitre); se recuerda su obra de gobierno como una de las mejores, incluyendo todas las que se sucedieron en el S XX y XXI; fundó institutos de enseñanza, se preocupó por la subsistencia precaria de su pueblo, la vivienda, promulgó la ley que creaba el Consejo de Higiene... Como su mandato coincidió con el infame "Unicato de Juárez Celman" (que como hombre del interior que también era avergonzaba su gestión presidencial a González), tomó distancia de la administración central, celando de la independencia provincial en todo lo que la Carta Magna le autorizaba; los roces fueron continuos pues nunca cedió las prerrogativas provinciales. En 1890, saludó con entusiasmo la Revolución encabezada por Leandro N. Alem y uniendo acción y palabra, no tardó en sumar a su gobierno a varios hombres de la flamante Unión Cívica, seguidores del caudillo radical. La oligarquía local, que revistaba tanto en la oposición, como entre sus propias filas (no podemos olvidar que, como todo dirigente de esa época, pertenecía a una élite privilegiada), no tardó en presionarlo a tal punto por estas circunstancias, que antes que claudicar en su pensamiento, presentó su dimisión en octubre de 1891 (en contraste con los actuales gobernadores "atornillados" frente a los escándalos más alevosos).

Volvió a la vida pública de la mano del presidente Quintana, como ministro de Justicia y Educación y de su paso por ese cargo, que cumplió durante el período que Quintana estuvo vivo, destacan dos gestos: su enfrentamiento con el nefasto Figueroa Alcorta y como obra, la creación de la Univerisdad Nacional de La Plata, una de nuestras instituciones académicas más prestigiosas. Murió en el marco de una vida austera en 1923.


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