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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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domingo, julio 23, 2006

Ojos que no ven
1º Período: "La luz de un fósforo fue..."

I - UN POCO DE HISTORIA
El Adelantado Don Pedro de Mendoza llega a estas costas. Si a éstas. De todas las costas posibles de América, el pobre tipo vino a parar a acá.
La expedición al Río de la Plata que en 1535 estaba demorada en España por cuestiones económicas, se apresuró al conocer la conquista del Imperio Inca, y sus riquezas, por Pizarro y Almagro en 1533. Ya el Imperio Azteca había sido conquistado por Hernán Cortés unos cuantos años antes. La expedición de Mendoza venía al Río de la Plata en busca del Rey Blanco y la Sierra de la Plata que los sobrevivientes de la expedición de Solís relataran; y que era precisamente el Imperio Inca, sólo que entonces a nadie se le ocurrió que eran lo mismo. Nadie conocía las dimensiones de América, la información era poca, fragmentada, tergiversada y la sed de riquezas desmesurada (igual que ahora). El sistema de adelantamiento era el mismo que había regido en Castilla durante toda la reconquista (recordemos que América fue originalmente poseción del reino de Castilla). El Adelantado tenía a su cargo un territorio que podríamos llamar de frontera, donde era señor y justicia real. Debía administrarlo y defenderlo. Fundar ciudades y poblados. Cobrar impuestos.
Al llegar al Brasil para recalar y reabastecerse, se habían extraviado 2 de las 16 naves de la expedición, por lo cual Don Pedro se decidió a esperarlas. Su nave y otras tres esperaron mientras el resto continuaba la travesía al Río de la Plata. La importancia que Don Pedro les daba a las desaparecidas no era sin razón. Una de ellas debía traer grandes cantidades de provisiones. Dichas naves nunca llegarían. Resignado Don Pedro siguió al encuentro del resto de la expedición.
Su hermano Diego lo estaba esperando en la isla de San Gabriel, frente a lo que hoy es Colonia (Colonia del Sacramento, en Uruguay). Don Pedro insistió en desembarcar y esperar a los extraviados. La idea era encontrar un lugar facílmente ubicable para las naves que entraran al estuario. Don Diego le dijo que mejor sería desembarcar en la orilla opuesta porque donde estaban, los indios no parecían muy amigables y el lugar coincidía con los relatos de la muerte de Solís. Salieron de San Gabriel el 22 de enero de 1536. Desembarcaron primero 6 peritos expedicionarios con la función de reconocer la zona y establecer si existían tribus indígenas y sus intenciones. Los peritos no encontraron gente, sin embargo nunca regresaron. Se encontraron con un grupo de yaguaretés que se los devoraron. Por lo que Don Pedro decidió desembarcar una fuerza mayor para establecer un fortín.
La fecha de la fundación de Buenos Ayres, si es que tal cosa ocurrió, está en discusión. El 2, el 3 y el 23 de febrero son fechas que están en discusión. Ahora, existió la tal fundación? La verdad es que no existe ni acta ni copia de acta de fundación por lo cual deberíamos empezar a pensar que Buenos Aires no fue fundada por Mendoza, al menos no como ciudad. Lo más probable es que Don Pedro tuviera la idea de hacer funcionar a Buenos Aires como puerto y poblado de entrada a la cuenca del Plata. Por lo tanto si tienen la idea de Don Pedro de Mendoza fundando Buenos Aires en el Parque Lezama con la espada en la mano como la estatua que está en dicho parque, olvídense, nada más alejado de la realidad. El hombre estaba realmente enfermo y se ocupaba de despachar órdenes desde su lecho, donde pasaba la mayor parte del día.

La primera Buenos Aires fue un fortín. Tenía como 100 varas de lado. Su protección constaba de una tapia de adobe y barro de altura de como 2,50 metros, una empalizada reforzada con barro y una zanja a modo de foso. Si hemos de creerle a Schmidl, la mayoría de los días las defensas debían ser reparadas y reforzadas porque el viento, la lluvia y aún el rocío la desmoronaban. La mayoría de los casi 2000 hombres y mujeres que habían llegado con la expedición todavía estaba embarcada; y los que estaban en la fortaleza habitaban chozas de barro y techo de paja. Las provisiones escaseaban y el hambre empezaba a arreciar.

...continuará

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