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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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miércoles, julio 26, 2006

Argentina ¿Un país en Serio?

"Marca País" , la gota que colmó el vaso. El 29 de diciembre pasado posteé "Un cuento de Navidad" (ver archivo, fiaca de linkear); la esperanza me hizo dejar un final abierto al cuento K. Hoy ya es hora de hablar. Es largo, pero vale la pena.


Arranca el tren de la Línea San Martín desde Retiro; mientras la formación de vagones multicolores se aleja de los andenes, parado entre dos de las puertas miro a ambos lados y advierto que este extraño lugar tiene algo de síntesis de esta nueva Argentina, un país en serio...

Atrás y a la izquierda, el bosque de rascacielos. En ellos un país de privilegiados que, bajo la atenta mirada de las clases dominantes, ingresa al siglo XXI. En sus cajas de acero y cristal, con tarjetas con chip como marca de hacienda y cantidad de chiches tecnológicos, este sector de nuestra sociedad se produce cada día como si de un posicionamiento de marketing se tratara, convierten sus cumpleaños en reuniones empresariales y su vida en un laberinto de espejos, donde mirar para querer reflejarse. Tienen algo que se parece a una vida; temerosa mediática, fóbica a lo que no forma su grupo de pertenencia y paranoica de perder privilegios, salud o la vida; así de salvaje y desigual están las cosas.

Del otro lado de las vías, hay un mural con una gigantografía, que domina la escena: desde el costado del cadáver de edificio que otrora fuese el centro de distribución de ENCOTEL, bajo la "pipa" de Nike, Carlitos Tévez mira a los cientos de pibitos sucios y descalzos que corretean por la villa 31. Una palabra domina la pared y la imagen: "Garra" ¿Qué significará el mensaje para los mil pares de ojitos acuosos y patitas flacas, que mientras juegan entre las vías y los fierros de las maquinarias, juntan el resentimiento que fogonean tantas privaciones?

El país que crece al nueve y pico por ciento, no es grupo. Mudos testigos, miles de containers se apilan frente a las dársenas de Puerto Nuevo, como telón de fondo de la villa; esperando, por el tubo del 3 a 1 o el 4 a 1 (según si la goleada es en dólares o euros), ir al otro lado del océano para enriquecer a los de siempre y a sus acólitos. El país se mueve: mientras la formación avanza entre tolderías de pobrerío, marginales y delincuentes, bodegas tomadas, corralones saqueados; en el cielo de la derecha, decenas de aviones repletos de turistas (que recorren tierras nuestras que pocos conocemos) y empresarios eufóricos, aterrizan y decolan un poco más allá de las vías de los desvencijados vagones proletarios.

Es el país de las cifras, ahí estaba el presidente cantándole retruco al líder cubano y, papelito en mano, lo rectificaba: no es el 16,5 por mil la mortalidad infantil; es solo del 13,8 por mil ¡caramba!, qué logro en el país que raramente -hasta mediados de los noventa- había superado el 7 por mil, cifra batida históricamente en latinoamérica, solo por la Cuba revolucionaria...

Igual, hay buenas nuevas, parece que estamos por vencer otro escalón del desempleo y bajar de las dos cifras (10 y pico porciento actual). Pero hay cifras con menos prensa, menos simpáticas, veamos:
¿Cuántos suman los que han dejado de buscar definitivamente un trabajo formal?, o sea un empleo o conchabo con los beneficios de un trabajador en regla: casi un 50% de la población de la considerada en la etapa laboralmente activa. Efectivamente, agotados de avisos fallutos, de extraños requisitos para cubrir posiciones de nombres inpronunciables, de capacitaciones imposibles de cumplimentar para los puestos más ordinarios; de ofertas de websites que encontraron un lucro excelente; de golpear todas las puertas y todos los contactos; la clase media baja y la clase obrera se volcaron en masa al trabajo informal: rebusques, changas, curros, limosnas, inventos: todo vale.
El ministro Tomada sigue bienintencionadamente su cruzada contra el trabajo en negro, ¿pero qué hace acá? ¿les pide CUIT a los busca? ¿A los "nuevos cuentapropistas" de la miseria?, que a lo sumo la pelean por llevar el mango justo para el morfi o las necesidades básicas del día a día.

Señores, hay un (cifras oficiales) 49,8% de la población bajo la línea de la pobreza (léase, viven al día, contando monedas), trabajando muchos en el hogar, con lazos familiares deteriorados, esperanzas marchitas, expuestos sus hijos a la deserción escolar, la droga, la desidia, la promiscuidad, los falsos profetas, el mesianismo, los espejismos; los matrimonios a la disolución, las familias en un clima de hostilidad constante por la desesperación, la necesidad que muestra sus mil caras de hereje y entonces los viejos molestan, los pibes cuestan guita, los amigos no se visitan, no se pueden poner ni dos panes de más en una mesa: todos los refranes hacen agua, "si hay pobreza que no se note", "donde comen, tres comen cuatro"; "los chicos vienen con un pan bajo el brazo"; son boludeces sin sentido para esta gente. Las prioridades chocan, porque todas son urgentes; las acusaciones se cruzan; el consumo diferido de esta población enorme sería un gran motor de la economía, pero no, para los gobernantes no parece claro; encima el stress enferma, destroza, desalienta... Por otro lado hay un 20% bajo la línea de la indigencia, o sea, marginales; donde ya no hay lugar para reflexiones o valores que se asemejen a lo que los sujetos de clase obrera o media consideren normales, básicos o válidos; hablamos de niñeces segadas, mujeres solas, hombres sin educación, subalimentación, incapacidad de establecer vínculos afectivos o de confianza duraderos, hostilidad hacia el resto de esa sociedad que los margina, los arroja lejos; poco valor por el propio destino, inexistencia de lazos afectivos estables en ningún nivel de relación: se vive el minuto, el segundo de pequeñas alegrías o esparcimientos como el último, poco importa lo legal o ilegal, no hay reglas que parezcan contemplarlos a ellos; son gentes con callos en el alma, cicatrices profundas y vidas cortas.

¿De qué viven los pobres?: un 50% de ingresos en negro. Los tipos de clase media baja que salieron con la catramina vieja con gas a repartir cualquier verdura: chucherías chinas, cotillón, bolsas de polietileno, artículos de copetín o artículos de sex shops para los telos... con los vehículos desvencijados y atiborrados de mercadería en su mayor parte sin boletas, salen cada mañana a pelearla, con pocas esperanzas, sin obra social, sin un futuro previsional, sin otra meta que la de regresar sin más incidentes que pagar el peaje a la policía si los para... después están los busca; cargan bolsos y salen a revender las cosas más insólitas: paraguas, calculadoras, juguetes, cartucheras de celulares, flores, guías de calles, velitas para estufas, medias, encendedores... pululan por toda la ciudad, son gente con necesidades, ganas de ganarse el mango: una fuerza laboral equivalente a la dotación de diez fábricas de producción masiva.

Otro 25% ¡Trabaja en blanco! o sea: sueldos de hambre. Son los prohombres del despegue argentino: nuestros empresarios. Va un ejemplo; la industria automotriz creció de febrero de 2005 a febrero de 2006 un 120%; personal incrementado en el mismo período ¡1,2 %!, Sí oiste bien: Uno coma dos por ciento. Todas las fuentes vienen del INDEC, Clarín, Cámaras, Sindicatos, pero ni me calienta citarlas; en todo caso al que le quepa que urgue un poquito. Claro, no vaya a ser cosa que nos toquen la paridad cambiaria y nos metamos los vehículos en el culo. ¿Cómo nos arreglamos? (te dirían) :los del turno mañana 6 horas extras inconsultas, coercitivas y todo por el mismo precio, y los del turno noche (violando todos los convenios), las horas que falten. Para eso sigue vigente la Ley de emergencia económica, que les permite a las empresas los contratos basura, pagar el aguinaldo en cuotas, dispersar las vacaciones a lo largo del año, y dale que va... ¿¡Quien podría compensar la balanza ocupacional? Si, claro, el Estado.

Este Estado, representado por un gobierno, sin duda alguna, con el mayor consenso desde el retorno de la democracia y, me atrevería a decir, desde la caída de Perón en el '55. Un Estado que despierta simpatías cuando le pone las bolas en la morsa a los poderosos (y cosecha adhesiones, la mía, entre otras); pero que cuando después uno mira con detenimiento, ve más discurso que hechos: están muy contentos los dueños de la tierra y los recursos, están muy tranquilos los que gozan de las prevendas de siempre; pegan grititos pero no es el alarido del que fue al proctólogo porque ya les hizo muchas cagadas a los intereses comunes del pueblo... Pero el gobierno, bue, ¿qué hará con la masa de guita ingente que le provee las retenciones a las importaciones, un más riguroso y efectivo control fiscal, la desactivación de una parte de los compromisos externos y sus intereses, las acertadas maniobras económicas? ¿Generará trabajo fidedigno a partir de un plan de infraestructura? ¿Llamará a concurso para ocupar las vacantes de las empresas sobre las que retoma control y se hace cargo? ¿Generará planes de capacitación para aquellos alejados de la rutina laboral por años? NO. Hace asistencialismo político, genera dependencias partidarias, promueve changas como las de "militantes multipropósitos", integrantes de apoyos espontáneos, movilizaciones a actos, números de fuerza para conseguir hegemonía... sin criterio se generan puestos de favor, donde no hace falta más gente, donde aparecen tipos sin idoneidad, donde se repite la historia de siempre. ¿Será que el más brillante de los intelectos gorilas tenía razón, cuando dijo que los peronistas eran incorregibles?, aunque éstos se digan de "izquierda progresista"...

Otro 25% de los pobres vive de los oficios más ignotos, las ocupaciones más sórdidas, la improvisación, el rebusque, el curro, o directamente de garcas (lo que no está siempre emparentado al delito), veamos: tarotistas, pai, curanderos, "gañoteros" (los que arriman negocios, traen al candidato o al mixto y se llevan la participación), acompañantes, paseaperros, cuidaviejos, cuidaniños, enfermeros sui generis, contratistas que solo tienen un teléfono sin dirección, dudosos colocadores de empleos, albañiles, técnicos, plomeros, chapistas y otros practicantes advenedizos de oficios que quién sabe dónde los aprendieron... Pequeños estafadores, pasto de "telenoche investiga", pero que no se vaya a destapar alguna olla grosa que implique acercarse a asuntos del grupo clarín; grupíes, cadetes de super chinos, motoqueros y biciqueros de todas las especies...

Una gran masa productiva o creativa vive como puede; todos los días los vemos por la calle: los que venden sandwiches en la city; los que los traen en camiones para vender jazmines, plantines, cuadernos, anotadores; los que venden chipá, remeras, medias, gorro bandera y vincha, salamines caseros, quesos; los que por la calle tiran la lonita y venden calculadoras, paraguas, portacelulares, relojes, radios y toda baratija que se pueda revender de Once o Cochabamba; los artesanos que deambulan por los negocios "tuttifrutti" y llevan sahumerios, marroquinería, granos de arroz con la Biblia tallada, plantas adentro de bombitas de luz; también están los artistas: chelistas, violinistas, guitarristas, acordeonistas, poetas, actores, yosapas, mimos, estatuas humanas, malabaristas, tragasables, lanzallamas; personajes talentosos o patéticos que se cagan de frío, de calor o de angustia por unas monedas.

Por último, los excluídos, los indigentes; son solo el 20% (¡unas 8 millones de personas!), pero se notan. Su omnipresencia es tan obsena para nuestras conciencias, que da risa las pélotudeces que se debaten en los medios, en los fueros y en las instituciones. ¿Qué educación quiere para sus hijos? pregunta el ministerio de Filmus: Para empezar, una que les diga la verdad, ¿en qué país te toca vivir? ¿para qué estudiar? ¿Es posible vivir en la desigualdad' ¿Se vive bien en Belindia? ¿Cómo ponemos la cabeza en la almohada? ¿Qué hacemos con los que lloran de hambre?, con los que están abandonados por la calle...



Eso de que falta mucho por hacer es sinceridad falluta, berreta y barata: cuando se quiere se hace; si no, fíjense como las elecciones mueven montañas... Pero los sin futuro siguen allí, su letanía es parte del día: "una monedita señor" (una mamá con bebe, una viejita inválida, una persona que debería estar en una institución de salud mental o al menos contenida); "una monedita amigo" (los pibes en las boleterías, cualquier muchacho joven que se te cruza caminando, los que lavan parabrisas o abren las puertas), "Algo para llevar comida a mi casa" (un padre con algún pibe, un enfermo de SIDA con el cuerpo lleno de medicamentos -que, reconozcamos, hoy los tienen-, y la panza muy vacía; un inválido o accidentado; un hombre mayor); "algo para comer" dice el pibito en el maxikiosko; "alguna ropita" dicen las mujeres que te tocan el timbre... Es cierto, hay una táctica de la lástima, pero hoy no hay lugar para las suspicacias repugnantes que nos escusan del compromiso de abrir los ojos, que no es lo mismo que tener para todos; es EXIGIR acción, es acabar con el "sálvese quien pueda"... Ojo, capaz sos de los que piensa "hacen buena guita por día": andá, sacate la dignidad, perdé la vergüenza, rifá tu nombre, tu autoestima, tus sueños y tu ego y salí... ¿cómo? ¿no era la fácil?

El tren avanza, los paisajes contrastantes no cambian: los que juegan al tenis un día laborable a la mañana y los que roban alambres de cobre a riesgo de electrocutarse. Los vagones parecen más prolijos, la gente humilde quiere cuidarlos, pero a la noche, el resentimiento lleno de paco y alcohol rompe todo lo que signifique orden o prolijidad, brutal contrapunto de sus vidas a la marchanta.
El presidente cumplirá el mandato hasta diciembre del 2007 según ha expresado; él ya está en campaña ¿cómo la hará? ¿callándome la boca? ¿haciéndome cerrar bien el culo? Ojalá, mientras tanto Argentina, el país en serio, sigue "bailando por un sueño"...





"Tu puedes", le dijo el Comandante al Pingüino en Córdoba, "Tienes con qué". En el hall del Espigón de Ezeiza, ese que vió el mayor éxodo en masa de argentinos, expulsados por un país en llamas, en manos de bandas mafiosas y sicarios de las corporaciones multinacionales (470.000 compatriotas entre 1999 y 2002); se colgaron los estandartes de esta "nueva realidad". Hasta dónde querrán los que rigen nuestros destinos; hasta dónde podrán...

Sé que fue un post indigesto y de aparente contramano: permítanme no conformarme, permítanme soñar con una vida mejor. Gracias.

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