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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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miércoles, septiembre 14, 2005

Los ultimos caudillos argentinos, separados por tres cuadras

La actual Hipólito Yrigoyen, llevó el nombre de Victoria (desde - y por - la derrota del Brigadier General Beresford en la Segunda Invasión inglesa de 1807) hasta 1946, cuando el gobierno democrático del Coronel Perón, en su primer mandato, le dió el nombre del emblemático partido opositor (Radical) alistado en las filas de la Unión Democrática.
En 1985, durante el gobierno radical del Dr. Raúl Alfonsín y la Intendencia de Saguier (nombrado por el primero), se le dió a la casi totalidad de la otrora calle Cangallo (del 0 al 4000) el nombre de Tte. Gral Juan Domingo Perón (con excepción de su última cuadra y media, hecho por el cual Cangallo sobrevive para cruzarse con Ramos Mejía en la esquina de nuestra sede académica).
En esta ciudad dicotómica y profundamente dividida hasta principios de los años '90 por intensos odios políticos que más que reflejar una lucha peronismo/radicalismo, reflejaban una intensa lucha de clases entre el conservadurismo y las clases populares; debieron ser gobiernos de partidos opositores, los que asumieran el coraje cívico (más allá de lo polémico de las figuras en cuestión) los que otorgaron este reconocimiento a los posiblemente dos únicos estadistas que tuvo Argentina durante el siglo XX como legítimos presidentes (salvando las limitaciones del acceso al sufragio en cada momento) y que tan ferozmente dividieran a la sociedad durante los prolongados años de su actividad política y aún muchos años después de su muerte.
Hoy parece algo exagerado, pero en 1946 solo habían transcurrido 13 años de la muerte de Irigoyen y en 1985 solo 11 de la de Perón.
Hoy, separadas por solo trescientos metros en más de 20 cuadras, las calles que llevan sus nombres convergen paralelamente hasta el corazón de la ciudad. Ninguna de las dos calles ostenta la dignidad de "Presidente", como ocurre con la Av. Quintana o la Av. Figueroa Alcorta, dos personajes de nuestra historia profundamente alejados del sentir popular...

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