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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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domingo, mayo 28, 2006

Por los Barrios I (Barrio de Tango, Luna y Misterio)



Pompeya
(O el Misterio de amor que siembra el Tren...)


Hoy caminamos por Nueva Pompeya, de cuya historia ya nos dará cuenta el bueno de FJTU. Elejimos esta vieja imagen del viejo Puente Alsina (compañero y confidente según el tango), para empezar el recorrido por este tradicional barrio porteño, que si sufrió cuando la avenida Saenz llegó hasta el puente (cuyo verdadero y triste nombre es Tte. Gral. José Félix Uriburu); ni me quiero imaginar cuando en algunos meses el nuevo Subte H lllegue a las entrañas de Nuestra Señora de Pompeya, bajo la placita de Traful y Saenz, tremendo nudo de conexión de transportes con el Sur del GBA.

Este barrio caro a los afectos y tan pleno de todo tipo de historias (más o menos heroicas -basta pensar en el trágico y reciente asesinato de Ezequiel Demonti-), fue de los llamados "orilleros", o del bajo; barrio de maulas y taitas, de duelos a facón y rica tradición en la primera mitad del siglo XX, antes que el paisaje fabril y el centro de gravedad del transporte de cargas, fuese empujando y arrinconando a los vecinos, achicando la parte "residencial" en términos de calles de barriada obrera.



El barrio se nucleo en torno a la iglesia del Rosario de Pompeya, cuya piedra fundamental se puso un 14 de mayo de 1896, por eso acaba de cumplir 110 años este barrio que sabe de sangre, sudor y lágrimas. Desde entonces fue asentamiento de industrias ligeras y algunos de los talleres más importantes, como los Vasena; escenario de algunas de las peores represiones de la semana trágica del '19. Los hechos luctuosos que vio el barrio ocurrieron por Alcorta y Pepirí; casi en el linde con Parque de los Patricios.
Pareciese que este destino de asentamiento de importantes industrias es un baluarte al que el barrio no se resigna: mientras vimos morir fábricas de la importancia de la de las Pinturerías Alba, han aparecido nuevas plantas modelo como las del laboratorio Pfizer.




El barrio quedó apretado entre el Riachuelo, por un lado; los descampados de más allá del viaducto de la avenida Cruz; la Av. Perito Moreno y el confín de Alcorta e Iriarte, donde se agiganta día a día la Villa 21; no correspondiéndose estas líneas generales con los límites formales del barrio.
Con epicentro en la misma iglesia de Nuestra señora de Pompeya, su nucleo histórico se desarrolla en un triángulo irregular imaginario, con un vértice en el Puente Alsina, otro cerca de el Pequeño Cotolengo Don Orione, a unas cuadras del Hospital Aeronáutico (bastante caído)y el último en Centenera y Perito Moreno. Dentro de esos vectores encontramos las pinceladas que hacen de Pompeya un lugar distintivo en historia e identidad: pulperías; el entorno del santuario -donde hasta no hace mucho estaba el sempiterno organillero con el lorito de la suerte-, su interior con sus maravillosos patios; boliches de cuando recién salía de la pluma el tango "Sur"; murales que testimonian la vida del barrio; sociedades de fomento que parecen detenidas en el tiempo... todo esto conviviendo con un centro comercial cosmopolita y cambalachero, donde pululan ofertas, negocios tipo Once y locales de importantes cadenas de todos los rubros (electrodomésticos, supermercados, ropa deportiva, etc., etc.,); entre los que destaca el comercio de ropa deportiva del ex campeón mundial Horacio Accavalo.


La avenida Perito Moreno es como la "espalda del barrio", aunque lo lógico sería que lo fuese el Riachuelo, éste último le dió su personalidad: ingresando desde Boedo, la hoy Av. Saenz era conocida como "el camino de los huesos" (porque por ahí se traían desde el sur los animales para faenar en los mataderos que había en Parque Patricios a comienzos del siglo XX y solían quedar las reses muertas a la veras de tierra de la arteria de entonces; por ella se franqueaba el "Paso de Burgos", nombre que por breve se le dió al puente inaugurado en 1938; en tanto, Centenera, Roca (hoy Intendente Rabanal) eran epicentros de actividad, bien cerca del infecto curso de agua, donde tuvo su calvario el chico Demonti. Quedó entonces ese estigma para Perito Moreno, ocurre que esta arteria, abierta en la época justicialista de los '40/'50, "cortó a cuchillo" un acceso para el transporte pesado, un corredor desde el Oeste al Sur de la Ciudad y, curiosamente, hoy todavía se aprecia cómo en la mayor parte de su traza no solo no tiene aceras (o tiene una falsa vereda hacia una calle del barrio), sino que, salvo las parrillas que la jalonaron (fruto de la época próspera para los camioneros), la mayoría de las casas y edificaciones no le presentan la fachada, sino sus fondos: paredes mal revocadas, ventanas abiertas fuera de concierto con las edificaciones, sin puertas de acceso... Pasando el viaducto de Cruz, donde el barrio corre a encontrarse con el Bajo Flores, se alza el inmensa Villa donde se erigía la capilla del Padre Carlos Mujica. Esta nació y se desarrolló desde Cobo y Curapaligüe en el alto (infame intersección donde hoy se va a buscar la mano de obra esclava de bolivianos y peruanos indocumentados, a la vista de todo el mundo; y que supo ser la terminal de la desaparecida línea 81) y enmarcada por Varela y Cruz, se desploma hacia Perito Moreno. En esta última intersección se alzaron los infames "medios caños" de Frondizi, solución de vivienda para humildes del desarrollismo, que era como vivir en un techo parabólico de aluminio apoyado en el piso con dos ventanas y una puerta al frente (aunque Ud. no lo crea, si es joven y no lo vio); la dictadura del '76, cortó por lo sano: topadora para todos y deportación en masa, a los inmigrantes a sus países de origen; a los "cabecita telúricos" a sus provincias o a villas fuera de la capital... Hubo muchos que aplaudieron el proceder (en aquel momento, la villa albergaba fundamentalmente a gente muy pobre que vivía de changas; no existía un mercado de estupefacientes ni niveles delictivos como los de hoy; pero obviamente ra un caldo de fermento para la reivindicación de la justicia social); hoy lo volverían a hacer en número mayor, supongo sin alegría... La mejor forma de ocultar la tierra es barrerla bajo de la alfombra, piensan muchos; yo creo que lo mejor sería no llevar la tierra dentro de nuestro hogar (o nuestra sociedad), evitando la miseria que la genera. Luego de mediados de los '80 los parajes continuaban siendo pajonales y la villa hoy se desarrolla con una superficie y una cantidad de construcciones de material como no hay memoria. René "el loco" Houseman fue uno de sus habitantes ilustres.


Orillando Perito Moreno, desde el otro lado, desde Barracas, llega el trocha angosta Belgrano sur, que fue concesionado a Metropolitano y que en sus orígenes fue parte del mismo ferrocarril Midland que corre bajo el puente del lado de Valentín Alsina. Las heroicas formaciones que van por el sur (Soldati, Lugano)rumbo a La Matanza, se detienen en la Estación saenz en el cruce con la Avenida homónima y, hacia el lado de la Perito Moreno, franquándola, se extiende la Feria de Pájaros, más grande de Buenos Aires. Fueron muchos domingos por la mañana que mi abuelo me llevaba a enriquecer nuestra colonia de emplumados. Fuertemente cuestionada -en los días que hoy corren- por fundaciones de protección de la vida silvestre; en ella se encuentran no solo las especies más diversas de nuestro país, en particular del litoral, sino también pájaros de todo el mundo y, en algunas casonas perdidas (como una que había en Zavaleta y Alcorta)hay verdaderas exposiciones de los pajarracos más extraños que uno pueda concebir...



Barrio extraño el de Pompeya. Sórdido y apasionado, enigmático y peligroso, de corazón bullicioso y alrededores pueblerinos... Allá donde el boulevard de Amancio Alcorta se junta con Perito Moreno, el barrio comienza a perder el nombre; justo donde Iriarte se abrió paso por los otrora descampados para ir a enlazar con Vélez Sarsfield y terminar ese corredor de transporte de cargas; ahí justo donde se engordó hasta alcanzar las sucias riberas del Riachuelo muerto, la promiscua villa 21, refugio de tantos olvidados, no pocos matginales y alguna que otra celebridad, como el "Chipi" Barhijo. Como una mancha de aceite, el barrio de emergencia tapó las playas de maniobras del ferrocarril, terrenos del CEAMSE, donde los pibes corretean aventuras que les pueden costar la vida, donde señorean la mugre y las ratas... apretadito quedó el barrio Espora, prolijo, casi coqueto para la zona, donde vivían muchos operarios de las embotelladoras de gaseosas vecinas. Justo por ahí, lo homenajearon al Ringo, sí, al histriónico Ringo Bonavena, que le da nombre a tres cuadras de Pompeya, hoy cumplidos hace días los 30 años de que se le troncó esa la vida a full, asesinado por un matón de poca monta y su irresponsablemente feliz falta de límites (ah, querido Ringo).
Barrio raro que cobijó a San Lorenzo, que ya no es de Almagro ni de Boedo; porque el Nuevo Gasómetro se yergue en su ciudad deportiva, un hermoso complejo en un entorno de pobreza y villas. El nuevo estadio que se inauguró en 1993 y se siguió finalizando en la última década, es un campo magnífico con capacidad hoy para más de 50.000 espectadores...
Suenan fuerte los nombres de tus calles: Mom, Traful, J.C.Paz, Almafuerte, Grito de Ascencio...
¿Cómo será el futuro de Pompeya?, ¿cómo será el barrio al que nos asomemos cuando la boca del subte nos deposite en su Santuario, luego que el "H" sortee el camino que desde la terminada estación Caseros le falta recorrer: Parque Patricios, Hospitales, Saenz y la terminal? Ya no será el barrio donde más de un guapo terminó en las oscuras aguas del Riachuelo o apuñalado bajo el candil de un farol a gas... ¿Será el barrio de los asesinos de muchachada por portación de caras, será el barrio que alzó su voz estos días, harto de la alevosa prostitución infantil que se pregona combatir, donde pibitas de doce o trece años se venden a cinco guitas para quemarse un poco más la cabeza con esa mierda de "paco"?
Yo espero que no, yo creo que el barrio tiene sus gladiadores que no son de ficción (¿no es cierto Cura? le preguntaría a mi buen amigo Javier, del riñón del barrio).

Quizás llegue de nuevo el día en que los ojos azorados de un pibe recuerden la frase de un espontaneo Diego Maradona : "... Para la gente como yo, de Fiorito, Pompeya ERA el centro..." y le brillan los ojos de recuerdos al pelusa...

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