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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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jueves, mayo 18, 2006

Volvió un Domingo (Vi la risa de un pibe de Barrio)


La noticia tiene un par de días, pero como la viví en directo, me tuvo un poco emocionado y recién la puedo compartir desde Empedrados. Tal como habíamos contados en Fantasmas y Duendes un post de hace unos meses; las barriadas que rodean al Parque Avellaneda, tenían un luto más por sobre los tantos que ensombrecían al país: hacía más de 8 años que el entrañable trencito del parque no circulaba...
Una vía muerta más en esa maraña de claudicaciones, olvidos y miserias, que nos lo robaba todo tras el espejismo cholulo del primer mundo donde, claro, no había lugar para una vieja zorrita que con un motor mercedes OM 314 (del camioncito Mercedes 608D), empujaba una serie de carritos desnudos y de poca gracia, que hacían las veces de vagones. El tinglado, la glorieta de la antigua estación, todo aparecía muy ruinoso y poco rentable; es verdad, muchos pibes (los más), asaltaba como los indios a los perezosos vagoncitos porque no tenían las chirolas del viaje. Pero igual daba, eran muchas las abuelas y madres que tomaban aire bajo los hermosos eucaliptos, pinos y paraísos del parque; pero, historia vieja, los empresarios (no importa la talla) en este ispa siempre igual: inversión = cero; mantenimiento = cero; concesión = vencida; impuestos y contribuciones = si te'visto no me acuerdo; material = se rompió : resultado = chau, tomá los fierros viejos, yo me tengo que ir al corso...
Durante la gestión de Topadora Domínguez, el último califa porteño del Menemato (que además fue ministro de defensa y secretario de ...) y comienzos de la del lánguido De La Rúa, el parque tocó fondo: la lavada de cara con miras a la elección del primer Jefe de Gobierno que le hizo Domínguez, fue tan trucha y costosa como la lengua de asfalto con que tapó la ventilación del subte B bajo Corrientes; la leca desapareció; las piedritas rojas, afanadas para contrapiso; el vivero municipal: un páramo sin árboles; los bancos de material partidos; los de madera, leña; basura y más basura... el polideportivo en un 40% de sus posibilidades; menos luces que en Ciudad Oculta; una mini villa (más de aguantadero que de olvidados), tipo asentamiento en unos viejos edificios apretados entre la Av. Olivera y la Autopista; montones de casas antiguas tomadas con la anuencia de punteros políticos, desde la elección de Erman González en adelante y la vista gorda de la 40°; el Palacio Azteca peor que un baño de Constitución... el fondo del mar.
La gestión que, de Olivera a Ibarra, pensó la ciudad en otros términos y se dió cuenta cuántas sonrisas y cuántos votos se juntan con un puñadito de guita y algunas buenas intenciones; fue devolviéndole sus reales al Parque; la colectividad boliviana que es asidua concurrente, dió ejemplo de limpieza y respeto a lo que disfruta; el casco de los Olivera se reabrió hace algunos años;




los setos se volvieron a recortar; la Asamblea Barrial (que resistió cuanto embate la quiso desalojar de Lacarra y Directorio), fue refugio de olvidados y argamasa de la clase obrera de un barrio tan porteño, hasta la feria (hoy desplazada) de tutti frutti, le dió su color. Es que la gente no se rindió, se aferró a su bastión y el sábado 13 de mayo entre pompa y circunstancia, un sol hermoso y algunos lagrimones, arrancó del viejo Tambo de la quinta, el entrañable amigo ausente y mi niño (que no pude ver, pero puede sentir), rió con el hermoso desaforo de los chiquilines al vibrar el entablado y remozado vagón y estaba mi viejo, con sus casi 74, y su primo con sus 64 y mi primo de 55 y mi prima de 32 y mi sobrino de 18 y mi patrona (que no dechavo) y ni siquiera hizo falta subir (no se po´día de tanta gente), pero en cada semblante ví a un pibe de barrio que reía, barrios que ya no están, que tienen otros transeuntes, otra fisonomía... pero que nos legaron su espíritu y tienen un testigo ruidoso pero mudo, que desde el sábado pasado, traquetea sin prisa por entre los "coquitos" de los eucaliptos centenarios ¡Bienvenido viejo amigo!, te estábamos esperando...
Las barriadas de Floresta, Mataderos, Villa Luro, Vélez Sarsfield, Monte Castro, Liniers, Soldati, Flores y otras tantas, están de fiesta: el sol del 25 viene asomando...
Lo bendijeron el sábado, remoloneó, descarriló un poquito y pronto trazó sus huellas. El domingo volvió para la gente y la gente... lo glorificó.
El trencito corre de miércoles a domingos, de 15 a 20 hs. Hay una exposición los fines de semana de ferromodelismo, autos y colectivos antiguos; una bonita feria artesanal y pronto reabre el Palacio Azteca con múltiples actividades, desde talleres de cerámica, hasta cursos de idioma o escuela de tango y todo gratuito, tal como circuló en trencito estos primeros días.
Cliqueando sobre las imágenes de la Asamblea Barrial, algo de su actualidad y todos los servicios que presta, con sus horarios






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