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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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lunes, julio 03, 2006

¿Y si Dios no es argentino? (chau Alemania, hola Argentina, hola, hola!, holaaaa!!)

Dioses caprichosos los de estas tierras. Como en el Olimpo Griego ¿vió? Quilomberos, putañeros, conventilleros... Sí, tierra de dioses, semi dioses (porque también les gusta que los mortales les vean la cara cada tanto y desperdigan frutos por ahí) y Héroes...




Héroes de antología: inefables; irremediables; irrespetuosos; irreverentes; irresponsables; irremplazables; insustituíbles; increíbles; indispensables; imprescindibles...
Héroes Públicos, enzarzados en luchas quijotescas, disparatadas, a veces sórdidas, a veces épicas, a veces inútiles, a veces hermosas.

Y por último, los mortales; venales mortales los de estas comarcas, volubles mortales que viven sus vidas con apego a un sincretismo casi histórico, casi nacional: el fútbol.
Oid mortales: los chicos que fueron a Alemania no son Dioses, no son Héroes, no son mala gente, son nuestra gente; no nos quitan alegrías, para eso está esa otra gente que nos niega la risa, nos niega el laburo, nos niega el pan, la salud, la sonrisa de los pibes sanos, la seguridad de una sociedad más justa; esa otra gente que nos versea, que nos la manda cambiada, que nos chamuya desde el traje y los gemelos, que nos punguea con las leyes que se compran, que nos manda fruta desde los medios, que a veces nos gobierna...

La alegría no fue brasilera. Disfrutemos de la alegría, la decencia y el coraje de los tipos que llevaro, dirigieron y vistieron la camiseta de las dos estrellas y después... de vuelta a la vida. Que se jodan los alemanes pechofríos que no saben gozar; que no necesitan un mundial para parar de sufrir un poco; que un taco no les devuelve una dignidad que ya tienen, ni un chiflido un don de gente que se consigue con educación y se engalana con respeto. Los protagonistas de su partido no son los once troncos que pusieron en la cancha; son los 83 millones que nos abruman de virtudes, que nos dejan como única defensa la declamación imbécil que su vida es apática y aburrida. Solo este pueblo fue capaz de tanta locura, solo este pueblo es capaz de tanta hazaña. Adios gente extraña, quizás Dios los ha absuelto y no nos dimos cuenta; quizás se lo han ganado...

Nosotros deberemos volver a nuestras miserias y nuestros miserables; sin poder olvidarlas ni olvidarlos y tratar de ocuparnos de ellas y tratar de desenmascarar a ellos; no hay escusa para el olvido; no hay cortinas de humo, solo ese poderoso espejo de la voluntad que casi da bronca y que queda bien lejos allá en Europa.
En una de esas Dios no es argentino porque no apareció por el mundial; o en una de esas Dios sí es argentino porque nos tuerce el cuello desde acá, hacia la realidad y, arremangado, nos reclama para el trabajo... nos apalea para despertar


¿Volviste? ¿Volvimos? Porque hay muchos otros campeonatos para ganar y el trofeo es mucho más que una copa de metal...



Para que un día los pibes jueguen con la bocha sin pensar en trabajar. Así sea.

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