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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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martes, agosto 08, 2006

Empedrados Bizarros V: El "Cuadrilátero de Las Tangas"

Señores, está científicamente demostrado que en el Triángulo de Las Bermudas, agujeros negros que doblan el espacio-tiempo, se tragan barcos, aviones, plataformas petroleras y otros prodigios tecnológicos con tipos y todo. Para no ser menos, investigadores porteños han descubierto el "Cuadrilátero de Las Tangas"; donde agujeros húmedos (meros embudos de carne), se manducan dobladas todo tipo de herramientas de las que portan los viandantes, masticándose de a veinte tipos al turno, que suelen desaparecer media horita del laburito (sería un break del office) en extraños campos de atracción magnética que los conducen a bulos que se ubican en un área que hemos determinado aproximadamente entre Viamonte, Riobamba, Bartolomé Mitre y Uruguay. En estas lindes, pululan estos talismanes que, en contacto con el metal de los teléfonos públicos o la mano del volantero amigo, nos introducen por un tunel donde al final solo se ve la luz... roja del aguantadero donde un par de paraguayitas, dominicanas, brasileras o vernáculas; prodigan cuidado a los salmónidos, nutrias, sardinas y otros animalejos que solemos llevar a refrescar, lastrándose varios centenares de pistones de carne al día.







Fieles testigos de la lucha contra la desocupación, estas profesionales del masaje, las artes de la plastilina, el soplado (o sopleteado) de materiales moldeables, la gimnasia milenaria del emperne y el relax acariciante de la pausa epidérmica; yugan todo el día para aliviar a los viandantes de pesadas cargas que los acosan y hasta taponan, aplicando maniobras ancestrales del regocijo como la polaca, la paraguaya, el destornillador,la tortuguita, la turca, la francesita, el oráculo de cristal, el beso negro, la cascada dorada y otras maravillas de la tradición oral de todos los confines del globo.
Herederas de las palanganas del Doque, los Saunas de Flores, los Travucos pioneros de Panamericana y de Gral. Paz; la Zona Roja de Pacífico; el yiraje de toda la ciudad; los gatos de la zona norte; los traviesos del Rosedal; los habitantes del Rubro 59 o de los teleclasificados de Telecentro y de las niñas peteras del Midland y el Camino Negro... estas abnegadas trabajadoras han recreado un espacio para el turismo aventura con este curioso fenómeno paranormal de las desapariciones y reapariciones súbitas de desprevenidos caminantes que son sometidos a extrañas prácticas invasivas, con dudosas medidas de higiene y forzados a intercambios carnales vaya a saber uno con qué fines ¡Válganme E.T.! ¡A fifar!, que nos invaden y se acaba el mundo... o al menos acabamos.

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