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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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viernes, octubre 20, 2006

¿Tenés fuego?


Mi room mate es una gran fumadora. Yo también fumo pero poco y en algunas épocas más -según el stress que padezca-, a pesar de que a mi papá le parezca pésimo.
Con esto de la ley antitabaco, ahora no se puede fumar en casi ningún lado. Cosa que mi adorable room mate percibe de modo extrañamente exacerbado y dice cosas tales como: "Les fumaría un montón de cigarrillos en la cara" y otras frases un poco más soeces que expresan ideas de poca tolerancia hacia los no fumadores y mucha menos hacia la nueva ley en vigencia.
A mí no me molesta que no se pueda fumar en ningún lado. Es más, me parece bien. Por ejemplo, si voy a comer, me molesta que el humo ajeno interfiera en mi sensación de los sabores y olores del plato, porque fumo después de comer y no durante la ingesta. Hasta hay días en que el olor del cigarrillo en mi propia ropa me incomoda.
Pero claro, la percepción de ella tiene que ver con la prohibición. Es como cuando a uno le dicen "no pienses en conejitos". En ese momento, lo único que existe son conejitos.
La letra de la ley -que sin humo entra-, dice, entre otras barbaridades, que:
"También incluye a los centros culturales, salas de fiestas ====> me muero, el año que viene es el casamiento de mi mejor amiga; o de uso público en general en las que se permita la entrada a menores de 18 años, =====> esto sí lo entiendo, los niños que fuman no crecen; estaciones de subterráneos de Buenos Aires, ====> y no, fumar bajo tierra no da; así como en los sectores de acceso a ellas. La restricción rige para las instituciones deportivas y gimnasios." =====> ooooobbbbbbbbbvvvvvvvio, los amantes del cigarrillo no corremos ni el colectivo.
El problema empieza cuando los amantes del cigarrillo somos también amantes del café. Ambos amores se llevan maravillosamente bien y más cuando van acompañados de una interesante charla. Este mes, el clima está pasable y aunque se te vuele la peluca, te la bancás y te sentás en la mesita de la vereda del bar a tomar un tricolor, charlar y fumarte un pucho. ¿Y si llueve? Chan! Ni hablar de cuando vuelva el invierno. Como estoy hecha para el calor, en invierno fumo menos porque suele implicar estar a la intemperie. ¿Es lo mismo si tengo un café y le pongo un cartel que diga "Club de fumadores"? ¿Puedo poner un club de fumadores en mi casa donde sirva café gourmet? ¿Y si pongo un "club de fumadores" donde también se pueda tomar café? ¿Alguien se prende? Un pucho, claro.

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