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Empedrados de Buenos Aires

Así como el asfalto esconde al viejo empedrado de las calles, la historia oficial esconde ese empate de olvidos y recuerdos que forman la memoria colectiva de nuestro damero urbano. Este weblog de voces múltiples nos habla de un espacio en común habitado por mundos a descubrir ¡vamos a andar!

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domingo, agosto 26, 2007

Y un día Nevó... (El cielo puede esperar)



Nos tomó de sorpresa. Al igual que la feroz granizada del 26 de julio de 2006, los meteorólogos de turno se vieron desbordados y se limitaron a los comentarios; como los periodistas deportivos, que son profetas a posteriori. Mi asombro duró tanto que recién hoy pienso sobre aquel día.

Fue el 9 de Julio, el día de la Independencia; fue en el marco de un invierno de aquellos que la ciudad ya no recordaba por lo crudo.
El cielo capitalino pudo esperar desde 1918 y lo que grabaron las retinas de niña de mi abuela, se convirtió en una postal a colores de mi adultez de porteño.

Como si Tim Burton nos contagiara de la magia de su joven manos de tijera; la tarde de este día memorable se fue vistiendo de heladas, tiñendo de aguanieve hasta cubrirse con una copiosa e inequívoca nevada que nos transportó a los grandes, a la fascinación de los niños; que nos alejó algunos instantes de las tristezas y miserias; de las incertidumbres, de la euforia "PRO", de toda carencia, porque por algunas horas nos apropiamos colectivamente de sonrisas que tornaron en euforia, risas y hasta lágrimas... quizás por un momento se nos ocurrió que todo es posible; quizás siempre fue así y solamente se nos había olvidado.

La noche nos acurrucó con su frío manto de gratuito goce colectivo y la mañana cristalina nos descubrió en una ciudad distinta: blanca de nieve, como allá, en el primer mundo: que la inocencia nos valga...
en todo sentido.

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